Cuento · 8 a 10 años · 5 min
Mi mejor amiga tiene otra amiga
Paula y yo somos mejores amigas desde los tres años. Lo sabemos todo la una de la otra: que ella odia la sopa de verduras, que yo duermo con calcetines, que las dos queremos ser veterinarias, o astronautas, según el día.
Por eso, cuando llegó Nayeli, no me preocupé. Al principio.
Nayeli venía de otra escuela. Llevaba dos trenzas larguísimas y sabía hacer pájaros de papel con solo mirar una hoja. La maestra la sentó al lado de Paula.
El primer día, Paula le prestó sus colores. Bien.
El segundo día, comieron juntas. Bueno.
El tercer día, Paula le enseñó nuestro saludo secreto: dos palmadas, un choque de codos y un guiño. Nuestro saludo secreto.
Ahí empezó lo del suéter.
No sé explicarlo de otra manera. Era como llevar un suéter al revés: no duele, pero todo está mal, y la etiqueta te pica todo el rato. Cuando Paula se reía con Nayeli, me picaba más.
Así que hice cosas de las que no estoy orgullosa. En educación física no le pasé la pelota a Nayeli ni una vez. Le dije a Paula que los pájaros de papel eran «de bebés». Y cuando Nayeli me ofreció uno, le dije que no, aunque sí lo quería, porque eran preciosos.
Paula se dio cuenta. Paula siempre se da cuenta.
—¿Qué te pasa con Nayeli? —me preguntó a la salida.
—Nada.
—Alma.
—Que es tu nueva mejor amiga.
Paula me miró como si le hubiera dicho que el cielo era verde.
—Tú eres mi mejor amiga. Ella es mi amiga nueva. No es una carrera.
No supe qué contestar.
Al día siguiente, en el recreo, Paula sacó una cuerda larga.
—Para saltar a la cuerda hacen falta tres —dijo—. Dos que dan vueltas y una que salta.
Era verdad. Con dos, la cuerda se queda en el suelo. Lo habíamos intentado mil veces atándola a un árbol, pero los árboles no saben dar vueltas.
Nayeli me miró un poco asustada, como si esperara que dijera que no. Yo agarré un extremo de la cuerda.
—Empiezas tú —le dije.
Saltamos todo el recreo. Nayeli saltaba fatal, pero se reía tanto que daba igual. A la salida me dio un pájaro de papel azul. Lo tengo en la mesita de noche.
Ahora somos tres. A veces todavía noto la etiqueta del suéter, un poquito. Pero es más fácil saltar.
Después de leer
1. ¿Cuál era el saludo secreto de Alma y Paula?
Respuesta orientativa
Dos palmadas, un choque de codos y un guiño.
2. ¿Qué cosas hizo Alma de las que no está orgullosa?
Respuesta orientativa
No le pasó la pelota a Nayeli, dijo que sus pájaros de papel eran «de bebés» y rechazó el que le ofreció.
3. ¿Qué sentimiento describe Alma con la imagen del suéter al revés?
Respuesta orientativa
Los celos: una molestia constante que no duele del todo, pero hace que todo se sienta mal.
4. ¿Por qué Paula saca una cuerda para saltar al día siguiente?
Respuesta orientativa
Porque quiere que las tres jueguen juntas y sabe que para ese juego hacen falta tres personas.
5. Paula dice: «No es una carrera». ¿Qué quiere decir? ¿Estás de acuerdo?
Respuesta orientativa
Respuesta abierta. Valora que entienda que la amistad no es una competición y que se puede tener más de un amigo sin querer menos a los demás.
6. ¿Por qué crees que Alma sigue notando «la etiqueta del suéter, un poquito»? ¿Te parece un final realista?
Respuesta orientativa
Respuesta abierta. Valora que reconozca que las emociones no desaparecen de golpe y que el final es sincero.
Palabras para aprender
- trenza
- Peinado que se hace cruzando tres mechones de pelo.
- guiño
- Gesto de cerrar un ojo un momento, a menudo como señal de complicidad.
- orgulloso
- Contento y satisfecho de algo que uno ha hecho.
- etiqueta
- Trocito de tela cosido en la ropa con la talla o las instrucciones de lavado.
Ideas para el aula
- Busca otras comparaciones para describir los celos, como la del suéter al revés, y escríbelas.
- Haz con la clase una lista de juegos que necesitan tres o más personas.
- Aprende a hacer un pájaro de papel siguiendo instrucciones y regálaselo a alguien.