Fábula · 7 a 10 años · 4 min
La urraca que lo guardaba todo
En lo alto de un álamo, junto a un pueblo, vivía una urraca llamada Pía. Tenía las plumas negras y blancas, una larga cola con reflejos verdes y una costumbre: no podía ver nada brillante sin llevárselo al nido.
Primero fue un tapón de botella. Después, un trocito de papel de aluminio. Luego, una canica, un botón dorado, una llave pequeña, una cucharilla perdida…
Cada vez que encontraba algo nuevo, Pía sentía una alegría enorme. Pero la alegría le duraba poco: al día siguiente ya estaba buscando otra cosa.
—Me falta algo rojo —decía—. Y algo plateado. Y algo más grande.
El nido fue creciendo y creciendo. Se llenó tanto que Pía ya no cabía dentro y tenía que dormir en el borde, con una pata fuera. Tampoco tenía tiempo para nada: si no estaba buscando, estaba vigilando que nadie le quitara sus tesoros.
—¿Vienes a bañarte al río? —le preguntaban los gorriones.
—No puedo —contestaba Pía—. ¿Y si alguien me roba la canica?
Una noche de otoño se levantó un viento fortísimo. El álamo se balanceaba de un lado a otro, y el nido de Pía pesaba tanto que la rama crujió… y se partió.
Todo cayó al suelo: el tapón, el aluminio, la canica, el botón, la llave, la cucharilla. Por la mañana, la lluvia lo había arrastrado todo hasta la orilla del camino, mezclado con barro y hojas.
Pía se posó sobre una piedra a mirar el desastre. Esperaba sentirse muy desgraciada. Y lo estuvo, un rato. Pero luego notó algo extraño: se sentía ligera. Por primera vez en mucho tiempo no tenía nada que vigilar.
Los gorriones la invitaron al río, y esta vez fue. Chapoteó, se rio y se secó al sol.
Esa tarde construyó un nido nuevo, pequeño y sencillo, de ramitas. Dentro solo guardó una cosa: un cristalito azul que había rescatado del barro, el que de verdad más le gustaba. Por las mañanas lo miraba un momento, brillando al sol, y luego se iba volando a ver a sus amigos.
Moraleja: No es más rico quien más tiene, sino quien menos necesita.
Después de leer
1. ¿Qué cosas guardaba Pía en su nido?
Respuesta orientativa
Un tapón de botella, papel de aluminio, una canica, un botón dorado, una llave pequeña y una cucharilla, entre otras.
2. ¿Qué pasó la noche del viento?
Respuesta orientativa
La rama se partió por el peso del nido y todo cayó al suelo.
3. ¿Por qué la alegría de Pía duraba tan poco?
Respuesta orientativa
Porque, en cuanto conseguía algo, ya quería otra cosa: nunca tenía bastante.
4. ¿Por qué se sintió ligera después de perderlo todo?
Respuesta orientativa
Porque ya no tenía nada que vigilar y por fin tenía tiempo para disfrutar con sus amigos.
5. ¿Crees que tener muchas cosas nos hace más felices? Pon un ejemplo.
Respuesta orientativa
Respuesta abierta. Se valora que distinga entre necesitar y desear y que relacione la felicidad con el tiempo compartido.
Palabras para aprender
- álamo
- Árbol alto y delgado que suele crecer cerca de los ríos.
- canica
- Bolita de cristal o de barro que se usa para jugar.
- balancearse
- Moverse de un lado a otro sin caerse.
- chapotear
- Golpear el agua con las patas, los pies o las manos, salpicando.
- sencillo
- Sin adornos; simple.
Ideas para el aula
- Escribe dos listas: «Lo que necesito» y «Lo que me gustaría tener». Compáralas con las de un compañero.
- Organiza con tu clase un mercadillo de intercambio de juguetes y libros que ya no se usen.
- Dibuja el nido de Pía antes y después de la noche del viento.