Cuento · 8 a 10 años · 5 min
El rey que prohibió los lunes
En un reino pequeño, entre dos montañas y un río, vivía el rey Fermín, que odiaba los lunes.
Los odiaba porque los lunes había reunión de ministros, porque los lunes la corona le apretaba más que el resto de la semana y porque, después del domingo, el lunes le parecía como meter los pies en agua helada.
Así que un domingo por la noche firmó un decreto: «Quedan prohibidos los lunes. Después del domingo vendrá el martes. Firmado: el rey».
Al principio, todo el mundo estaba encantado. Nadie se levantaba con cara de lunes, porque no había lunes. Las semanas eran más cortas y los domingos llegaban antes.
Pero pronto pasó algo raro: la gente empezó a odiar los martes.
Ahora el martes era el primer día de la semana: el día de madrugar, el día de las reuniones. La corona le apretaba al rey los martes. El martes tenía cara de lunes.
Así que el rey prohibió también los martes.
Y después, los miércoles, que se habían vuelto insoportables. Y los jueves. Y, ya puestos, los viernes y los sábados.
Al final, en el reino solo quedaba el domingo. Domingo, domingo, domingo. Todos los días eran domingo.
Al principio fue estupendo. Luego, menos.
Como era domingo, la panadería estaba cerrada y no había pan. Como era domingo, no pasaba el camión de la basura, y las calles empezaron a oler a cáscara de plátano. La escuela no abría nunca, y los niños, al tercer domingo seguido, habían jugado ya a todo y se aburrían tanto que pedían, por favor, un examen.
Una tarde (de domingo, claro), Celia, la hija del panadero, fue al palacio. Llevaba un calendario dibujado por ella, con siete días de siete colores.
—Majestad —dijo—, el problema no era el lunes. El problema es que el primer día de la semana cuesta, se llame como se llame.
El rey se rascó la barba.
—¿Y qué propones?
—Que vuelvan todos los días. Pero que los lunes pase algo bueno.
—¿Como qué?
Celia sonrió. Era hija de panadero. Sabía exactamente qué.
Desde entonces, en aquel reino, los lunes por la mañana se reparte en la plaza chocolate caliente y pan dulce recién hecho. Y dicen que el rey Fermín es el primero en levantarse… para llegar el primero a la fila.
Después de leer
1. ¿Por qué odiaba el rey Fermín los lunes?
Respuesta orientativa
Porque había reunión de ministros, la corona le apretaba más y, después del domingo, le resultaba muy desagradable.
2. ¿Qué problemas aparecieron cuando todos los días eran domingo?
Respuesta orientativa
La panadería estaba cerrada, no se recogía la basura, la escuela no abría y los niños se aburrían.
3. ¿Por qué la gente empezó a odiar los martes cuando desaparecieron los lunes?
Respuesta orientativa
Porque el martes se convirtió en el primer día de la semana, y lo que no gustaba era empezar la semana, no el lunes en sí.
4. ¿Qué quiere decir que Celia «sabía exactamente qué»?
Respuesta orientativa
Que, como hija de panadero, ya pensaba en algo rico de comer para alegrar los lunes.
5. ¿Estás de acuerdo con Celia en que lo difícil es empezar, «se llame como se llame»? ¿Qué haría más agradables tus lunes?
Respuesta orientativa
Respuesta abierta. Valora que argumente y proponga ideas concretas.
6. ¿Qué pasaría en tu ciudad o pueblo si todos los días fueran domingo? Piensa en tres consecuencias.
Respuesta orientativa
Respuesta abierta. Valora que razone sobre los servicios y trabajos que necesitamos cada día.
Palabras para aprender
- decreto
- Orden escrita que da un rey o un gobierno.
- ministro
- Persona que ayuda a gobernar y se encarga de un área, como la salud o la educación.
- insoportable
- Tan molesto que no se puede aguantar.
- majestad
- Forma respetuosa de dirigirse a un rey o una reina.
Ideas para el aula
- Escribe tu propio decreto absurdo («Quedan prohibidos…») y cuenta qué consecuencias tendría.
- Diseña el calendario de Celia: los siete días de la semana, cada uno con un color y algo bueno que pase.
- Representa en grupos la escena de Celia en el palacio.