Saltar al contenido
Aulapedia

¿Desde dónde enseñas?

Adaptamos cursos y grados, vocabulario, tamaño de papel (A4 o Carta) y currículo (LOMLOE o NEM). Las páginas no cambian de dirección.

Fábula · 7 a 10 años · 4 min

El cóndor viejo y el viento

Sobre las cumbres nevadas de los Andes volaban los cóndores, con sus enormes alas negras abiertas como mantas al viento. Entre ellos había uno muy viejo, llamado Mallku, de plumas gastadas y con el collar blanco ya algo amarillento.

Mallku ya no subía tan alto como antes. Pasaba muchas horas posado en una roca, quieto, mirando las nubes, el polvo que levantaba el viento y la forma en que se movían las hierbas del páramo.

—Mira al viejo —se burlaban los cóndores jóvenes al pasar por encima de él—. Ya no sirve para nada. Se pasa el día mirando el aire.

Mallku no contestaba. Seguía mirando.

Un día, los jóvenes decidieron cruzar la cordillera para llegar a un valle lejano donde, según decían, había comida en abundancia.

—¿Vienes, abuelo? —le dijeron, riéndose—. Aunque igual no llegas.

—Iré —respondió Mallku—. Pero hoy el viento está raro. Antes de cruzar, conviene esperar a que el sol caliente las laderas.

Los jóvenes no esperaron. Salieron en cuanto amaneció, aleteando con fuerza hacia el paso entre dos montañas. Pero allí el aire bajaba como una cascada invisible y los empujaba contra las rocas. Por mucho que aletearan, no conseguían subir. Cansados y asustados, tuvieron que posarse en un saliente helado, sin saber cómo seguir.

A media mañana vieron llegar a Mallku. Volaba despacio, sin mover las alas, trazando círculos amplios sobre una ladera donde daba el sol. Subía y subía sin esfuerzo, como si una mano invisible lo levantara.

—¡Detrás de mí! —les gritó—. Por esta ladera sube el aire caliente; por aquella, el aire baja. Hay que saber leerlo.

Uno a uno, los jóvenes entraron en la corriente que Mallku les señalaba. Subieron en espiral hasta superar las cumbres y, desde allí, planearon tranquilamente hasta el otro lado de la cordillera.

Esa noche, en el valle, los jóvenes se acercaron al viejo cóndor.

—¿Cómo sabías por dónde subía el aire? —le preguntaron.

—Llevo muchísimos años mirándolo —contestó Mallku—. Las alas jóvenes son fuertes, pero los ojos viejos saben dónde mirar.

Desde entonces, los cóndores jóvenes se posaban a menudo junto a Mallku en su roca. Ya no se burlaban: aprendían a mirar el aire.

Moraleja: Quien escucha a los mayores aprende lo que la fuerza sola no enseña.

Después de leer

  1. 1. ¿Qué hacía Mallku posado en su roca?

    Respuesta orientativa

    Miraba las nubes, el polvo que levantaba el viento y cómo se movían las hierbas del páramo.

  2. 2. ¿Qué les pasó a los cóndores jóvenes en el paso entre las montañas?

    Respuesta orientativa

    El aire caía como una cascada y los empujaba contra las rocas; no podían subir y tuvieron que posarse en un saliente helado.

  3. 3. ¿Por qué los jóvenes creían que Mallku no servía para nada?

    Respuesta orientativa

    Porque ya no volaba tan alto y pasaba el día quieto; no entendían que estaba observando y aprendiendo.

  4. 4. ¿Qué quiere decir Mallku con «los ojos viejos saben dónde mirar»?

    Respuesta orientativa

    Que su experiencia de muchos años le permitía entender el viento mejor que la fuerza de los jóvenes.

  5. 5. ¿Qué has aprendido de alguna persona mayor de tu familia o de tu barrio?

    Respuesta orientativa

    Respuesta abierta. Se valora que cuente un aprendizaje concreto y lo valore.

Palabras para aprender

cordillera
Cadena de montañas unidas entre sí.
páramo
Terreno alto, frío y sin árboles de las montañas.
ladera
Cada uno de los lados en cuesta de una montaña.
saliente
Parte de una roca o de una pared que sobresale.
en espiral
Dando vueltas y subiendo cada vez más alto.

Ideas para el aula

  • Entrevista a una persona mayor de tu familia o de tu barrio: pregúntale algo que aprendió con la experiencia y compártelo en clase.
  • Busca los Andes en un mapa y escribe los nombres de los países que recorren.
  • Dramatiza la fábula con un narrador, Mallku y un grupo de cóndores jóvenes.

Más fábulas