Fábula · 6 a 8 años · 4 min
El erizo que quería abrazar

Rulo era un erizo muy cariñoso. Le gustaban los animales del bosque, le gustaban las personas, le gustaban hasta los días de lluvia. Y cuando alguien le gustaba mucho, mucho, le entraban unas ganas enormes de darle un abrazo.
El problema eran las púas.
—¡Ay! —gritó la coneja la primera vez que Rulo la abrazó.
—¡Ay, ay! —chilló el ratón de campo, y salió corriendo con el lomo pinchado.
Desde entonces, cuando Rulo se acercaba con las patas abiertas, sus amigos daban un saltito hacia atrás.
—Es que pinchas un poco —le decían, con cara de apuro.
Rulo se fue a su nido de hojas secas y se hizo una bola.
—Nadie quiere mis abrazos —sollozaba—. Nadie me quiere.
Una lechuza que lo oyó desde el viejo castaño se posó en una rama más cercana.
—Que no quieran tus abrazos no significa que no te quieran a ti —le dijo—. Y tú, ¿solo sabes querer abrazando?
Rulo se quedó pensando. No supo qué contestar.
Al día siguiente encontró a la coneja muy triste junto al arroyo: la lluvia le había inundado la madriguera. Rulo iba a abrazarla, pero se acordó de las púas. Entonces se sentó a su lado y la escuchó un buen rato, sin interrumpir. Después la ayudó a sacar el barro con sus patitas, que eran estupendas para escarbar.
—Gracias, Rulo —dijo la coneja—. Me siento mucho mejor.
Esa semana, Rulo descubrió muchas maneras de querer. Le guardó al ratón las moras más dulces del zarzal. Le contó chistes a la lechuza en las noches largas. Y les enseñó a todos a buscar escarabajos debajo de las piedras.
Un día, la coneja se le acercó despacito.
—¿Sabes una cosa? —le dijo—. Tu nariz no pincha nada.
Y le dio un toquecito con la suya. Nariz con nariz.
Así nació el saludo del erizo, que en aquel bosque se usa todavía. Y Rulo aprendió dos cosas: que hay muchas formas de dar cariño, y que lo bonito es dárselo a cada uno como a cada uno le gusta.
Moraleja: Hay muchas formas de querer, y no todas necesitan un abrazo.
Después de leer
1. ¿Por qué los amigos de Rulo se apartaban cuando iba a abrazarlos?
Respuesta orientativa
Porque sus púas pinchaban.
2. ¿Cómo ayudó Rulo a la coneja?
Respuesta orientativa
La escuchó sin interrumpir y la ayudó a sacar el barro de su madriguera.
3. ¿Qué quiso decir la lechuza con «Que no quieran tus abrazos no significa que no te quieran a ti»?
Respuesta orientativa
Que sus amigos lo querían, pero no les gustaba pincharse: decir que no a un abrazo no es rechazar a la persona.
4. ¿Por qué el saludo nariz con nariz era perfecto para Rulo?
Respuesta orientativa
Porque su nariz no tiene púas y así podía dar cariño sin hacer daño.
5. ¿Cómo te gusta que te muestren cariño? ¿Qué haces si alguien no quiere un abrazo?
Respuesta orientativa
Respuesta abierta. Se valora que entienda que hay que preguntar antes y respetar la respuesta, y que proponga otras formas de cariño.
Palabras para aprender
- púa
- Pincho duro y afilado, como los que cubren la espalda del erizo.
- apuro
- Vergüenza o incomodidad que se siente en una situación difícil.
- sollozar
- Llorar con suspiros cortos y entrecortados.
- zarzal
- Lugar lleno de zarzas, unos arbustos con espinas que dan moras.
- escarbar
- Remover la tierra con las patas o con las uñas.
Ideas para el aula
- Haz con tu clase una lista de formas de querer sin abrazos: escuchar, ayudar, compartir, hacer un dibujo…
- Inventa un saludo especial para tu clase, como el saludo del erizo, y enséñaselo a todos.
- Dibuja a Rulo haciendo algo bonito por uno de sus amigos.