Fábula · 6 a 9 años · 4 min
La lagartija que perdió la cola

En un muro de piedra vivía una lagartija pequeña y rapidísima llamada Rayo. Le encantaba tumbarse en las piedras calientes por la mañana y correr por las grietas como una flecha verde.
Una mañana de mayo, mientras tomaba el sol, una sombra cruzó el muro. ¡Un cernícalo! El ave se lanzó desde el cielo y la atrapó por la cola.
Rayo hizo entonces algo que no sabía que podía hacer: soltó la cola. Así, sin más. La cola se quedó entre las garras del cernícalo, moviéndose de un lado a otro como un gusano loco, y mientras el ave la miraba desconcertada, Rayo se escondió en la grieta más profunda del muro.
Se había salvado. Pero cuando por fin se atrevió a asomarse y se miró, se le encogió el corazón. Donde antes estaba su larga cola verde, ahora solo quedaba un muñón.
—¿Qué te ha pasado? —le preguntaban las otras lagartijas.
—Nada —contestaba Rayo, y se escondía.
Sin cola le costaba mantener el equilibrio. Al trepar se resbalaba y al correr daba tumbos. Se sentía torpe, fea y distinta.
Una tarde, su abuela se tumbó a su lado en una piedra caliente.
—Mira mi cola —le dijo.
Rayo la miró. Nunca se había fijado: era más corta de lo normal, de un color grisáceo, y, hacia la mitad, las escamas cambiaban de forma.
—A mí también me pasó, cuando era joven —siguió la abuela—. Fue un gato. La cola que crece después no es igual que la de antes. Pero es tuya, y cada vez que la mires te recordará que fuiste lo bastante lista y rápida para salir adelante.
Pasaron las semanas. Poco a poco, a Rayo le fue creciendo una cola nueva: más corta, más oscura, un poco rara. Al principio se le hacía extraña, pero cada día trepaba con más soltura, y una mañana volvió a cruzar el muro de punta a punta sin un solo tropiezo.
Desde entonces, cuando alguna lagartija pequeña le preguntaba por qué su cola era distinta, Rayo ya no se escondía.
—Es mi cola de valiente —contestaba—. Ven, que te cuento su historia.
Moraleja: Después de un mal momento no volvemos a ser iguales: volvemos más fuertes.
Después de leer
1. ¿Qué hizo Rayo para escapar del cernícalo?
Respuesta orientativa
Soltó la cola, que siguió moviéndose y distrajo al ave, y se escondió en una grieta del muro.
2. ¿Cómo era la cola nueva de Rayo?
Respuesta orientativa
Más corta, más oscura y un poco distinta de la anterior.
3. ¿Por qué Rayo contestaba «Nada» y se escondía?
Respuesta orientativa
Porque le daba vergüenza su aspecto y se sentía distinta a las demás.
4. ¿Por qué Rayo llama a su cola «cola de valiente»?
Respuesta orientativa
Porque le recuerda que fue lista y rápida, que se salvó y que logró recuperarse.
5. ¿Recuerdas algo difícil que te pasara y de lo que saliste más fuerte? Cuéntalo.
Respuesta orientativa
Respuesta abierta. Se valora que identifique la dificultad, cómo la afrontó y qué aprendió.
Palabras para aprender
- grieta
- Abertura estrecha y alargada en una piedra o en una pared.
- cernícalo
- Ave rapaz pequeña que caza insectos, ratones y lagartijas.
- desconcertado
- Confundido, sin entender lo que pasa.
- muñón
- Parte que queda de un miembro del cuerpo que se ha cortado o perdido.
- soltura
- Facilidad y agilidad para hacer algo.
Ideas para el aula
- Investiga qué otros animales pueden regenerar partes de su cuerpo. Pista: el ajolote y la estrella de mar.
- Escribe la historia de tu propia cola de valiente: algo difícil que superaste.
- Dibuja a Rayo en tres momentos: antes del susto, justo después y con su cola nueva.