Cuento clásico · 4 a 7 años · 6 min
El lobo y los siete cabritillos
Había una vez una mamá cabra que tenía siete cabritillos y los quería muchísimo. Un día tuvo que ir al bosque a buscar comida y, antes de salir, los reunió a todos.
—Mientras yo no esté, la puerta no se abre a nadie —les dijo—. Y cuidado con el lobo: es muy listo y sabe disfrazarse, pero tiene la voz ronca y las patas negras. Así se le reconoce.
—No te preocupes, mamá —contestaron los siete—. No abriremos.
Al poco rato, alguien llamó a la puerta.
—Cabritillo, ábreme, que soy tu mamá y te traigo comida.
Pero la voz era ronca, muy ronca.
—¡No te abrimos! —gritaron los cabritillos—. Nuestra mamá tiene la voz suave. ¡Tú eres el lobo!
El lobo se fue y se tomó un tarro entero de miel para suavizar la voz. Luego volvió y llamó otra vez.
—Cabritillo, ábreme, que soy tu mamá y te traigo comida.
Esta vez la voz era suave. Pero el lobo había apoyado la pata en la ventana, y los cabritillos la vieron.
—¡No te abrimos! Nuestra mamá tiene las patas blancas. ¡Tú eres el lobo!
El lobo corrió al molino y metió la pata en un saco de harina hasta dejarla blanquísima. Volvió y llamó por tercera vez.
—Cabritillo, ábreme, que soy tu mamá y te traigo comida.
La voz era suave. La pata que asomaba por la ventana era blanca. Y los cabritillos abrieron la puerta.
¡Era el lobo! Los siete corrieron a esconderse: uno debajo de la mesa, otro en la cama, otro en el horno apagado, otro en la cocina, otro en el armario, otro debajo de la palangana y el más pequeño dentro de la caja del reloj de pared. El lobo los fue encontrando y se los tragó enteros, uno tras otro, sin masticar. Solo no encontró al más pequeño.
Con la tripa llena, el lobo se tumbó a dormir debajo de un árbol del prado.
Cuando la mamá cabra volvió y vio la puerta abierta y la casa revuelta, llamó a sus hijos uno por uno. Nadie contestaba. Hasta que una vocecita dijo desde el reloj:
—¡Mamá, estoy aquí!
El cabritillo le contó todo, y los dos salieron a buscar al lobo. Lo encontraron roncando en el prado, y algo se movía dentro de su barriga. ¡Sus hijos estaban vivos!
La mamá cabra mandó al pequeño a casa a buscar tijeras, aguja e hilo. Con mucho cuidado, abrió la barriga del lobo, que seguía dormido, y fueron saliendo los seis cabritillos, enteros y sanos, porque el lobo, de tanta prisa, no los había masticado.
Entonces llenaron la barriga del lobo de piedras y la mamá cabra la cosió.
Al despertar, el lobo tenía mucha sed y fue a beber a un pozo. Pero las piedras pesaban tanto que, al agacharse, perdió el equilibrio y, ¡chof!, se cayó dentro. Nunca más volvió a molestar a nadie.
Y los siete cabritillos bailaron con su mamá alrededor del pozo, y aprendieron a mirar muy bien antes de abrir la puerta.
Después de leer
1. ¿Qué hizo el lobo para que su voz pareciera suave?
Respuesta orientativa
Se tomó un tarro entero de miel.
2. ¿Dónde se escondió el cabritillo más pequeño?
Respuesta orientativa
Dentro de la caja del reloj de pared.
3. ¿Por qué el lobo se puso harina en la pata?
Respuesta orientativa
Para que pareciera blanca como la de la mamá cabra y los cabritillos le abrieran la puerta.
4. ¿Cómo supo la mamá cabra que sus hijos estaban vivos?
Respuesta orientativa
Porque vio que algo se movía dentro de la barriga del lobo, y el pequeño le había contado que se los había tragado enteros.
5. Los cabritillos hicieron bien dos veces y se equivocaron a la tercera. ¿Qué podrían haber hecho para no equivocarse? ¿Y tú, qué haces si llaman a la puerta?
Respuesta orientativa
Respuesta abierta. Valora que proponga no abrir aunque todo parezca correcto, preguntar algo que solo sepa su madre o esperar a un adulto, y relacionarlo con su propia casa.
Palabras para aprender
- cabritillo
- Cría de la cabra.
- ronco
- Con la voz áspera y grave, como cuando uno está resfriado.
- palangana
- Recipiente ancho y poco hondo para lavarse.
- pozo
- Agujero profundo en la tierra del que se saca agua.
Ideas para el aula
- Juega a «¿Quién llama?»: un niño o una niña llama a la puerta de la clase disfrazando la voz y los demás adivinan quién es.
- Dibuja la casa de los cabritillos con los siete escondites y cuenta cuántos encontró el lobo y cuántos no.
- Habla en asamblea de quién puede abrir la puerta de casa y qué hacemos si llama alguien a quien no esperamos.