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Cuento clásico · 4 a 7 años · 5 min

Ricitos de Oro y los tres osos

En una casita del bosque vivían tres osos: Papá Oso, que era muy grande; Mamá Osa, que era mediana, y Osito, que era pequeño.

Cada uno tenía su tazón para desayunar: un tazón grande, un tazón mediano y un tazón pequeño. Cada uno tenía su silla: una silla grande, una silla mediana y una silla pequeña. Y cada uno tenía su cama: una cama grande, una cama mediana y una cama pequeña.

Una mañana, Mamá Osa preparó avena con leche y miel. Estaba tan caliente que los tres osos decidieron dar un paseo mientras se enfriaba.

Al poco rato pasó por allí una niña de pelo rubio y rizado a la que llamaban Ricitos de Oro. Vio la casita, se asomó a la ventana y, como no había nadie, empujó la puerta y entró sin llamar.

Sobre la mesa había tres tazones. Probó la avena del tazón grande:

—¡Uf, quema!

Probó la del tazón mediano:

—¡Uy, está fría!

Probó la del tazón pequeño:

—¡Mmm, está perfecta! —Y se la comió toda.

Después quiso sentarse. La silla grande era demasiado dura. La silla mediana era demasiado blanda. La silla pequeña era justo de su tamaño… pero Ricitos de Oro se dejó caer con tantas ganas que, ¡crac!, la silla se rompió.

Como tenía sueño, subió al piso de arriba. La cama grande era demasiado alta. La cama mediana era demasiado baja. La cama pequeña era tan cómoda que Ricitos de Oro se metió dentro y se quedó dormida.

Entonces volvieron los tres osos.

—¡Alguien ha probado mi avena! —dijo Papá Oso con su vozarrón.

—¡Alguien ha probado mi avena! —dijo Mamá Osa con su voz mediana.

—¡Alguien ha probado mi avena… y se la ha comido toda! —dijo Osito con su vocecita, a punto de llorar.

Luego miraron las sillas.

—¡Alguien se ha sentado en mi silla! —dijo Papá Oso.

—¡Alguien se ha sentado en mi silla! —dijo Mamá Osa.

—¡Alguien se ha sentado en mi silla… y la ha roto! —dijo Osito.

Subieron al piso de arriba sin hacer ruido.

—¡Alguien se ha acostado en mi cama! —dijo Papá Oso.

—¡Alguien se ha acostado en mi cama! —dijo Mamá Osa.

—¡Alguien se ha acostado en mi cama… y todavía está aquí! —gritó Osito.

Ricitos de Oro abrió los ojos y vio tres osos mirándola: uno grande, uno mediano y uno pequeño. Del susto, saltó de la cama, salió por la ventana y corrió por el bosque sin parar hasta llegar a su casa.

Los tres osos nunca volvieron a verla. Pero desde aquel día, antes de salir de paseo, cerraron bien la puerta.

Después de leer

  1. 1. ¿Cuántos osos vivían en la casita del bosque?

    Respuesta orientativa

    Tres: Papá Oso, Mamá Osa y Osito.

  2. 2. ¿Qué le pasó a la silla pequeña?

    Respuesta orientativa

    Se rompió cuando Ricitos de Oro se dejó caer en ella.

  3. 3. ¿Por qué los osos salieron de paseo antes de desayunar?

    Respuesta orientativa

    Porque la avena estaba muy caliente y querían esperar a que se enfriara.

  4. 4. ¿Cómo se sentía Osito al volver a casa? ¿Cómo lo sabes?

    Respuesta orientativa

    Triste y molesto, porque se habían comido su desayuno y le habían roto la silla; casi llora y grita al ver a alguien en su cama.

  5. 5. ¿Estuvo bien que Ricitos de Oro entrara en una casa sin permiso? ¿Qué podría haber hecho al despertarse?

    Respuesta orientativa

    Respuesta abierta. Valora que diga que no se entra en casa ajena sin permiso y que proponga pedir perdón, explicar lo que pasó o ayudar a arreglar la silla.

Palabras para aprender

tazón
Recipiente más grande que una taza, para la leche o la sopa.
avena
Cereal que se toma cocido con leche en el desayuno.
vozarrón
Voz muy fuerte y grave.

Ideas para el aula

  • Ordena por tamaños (grande, mediano y pequeño) tres tazones, tres sillas y tres camas dibujadas o de juguete, y relaciona cada una con su oso.
  • Lee el cuento con tres voces distintas, grave, mediana y aguda, y que el grupo repita las frases de los osos.
  • Inventa en asamblea un final en el que Ricitos de Oro vuelve a la casa del bosque: ¿qué les dice a los osos?

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