Cuento clásico · 4 a 7 años · 5 min
Los tres cerditos
Había una vez tres cerditos hermanos que se hicieron mayores y decidieron construirse cada uno su casa. Antes de que se fueran, su madre les dio un beso a cada uno y un consejo para los tres:
—Una casa bien hecha protege del frío, de la lluvia y del lobo.
El cerdito pequeño tenía prisa por irse a jugar. Pidió un montón de paja a un campesino y, en un ratito, levantó una casa de paja.
—¡Ya está! —dijo—. ¡A jugar!
El cerdito mediano también tenía prisa. Juntó unas tablas y unas ramas del bosque y se hizo una casa de madera.
—¡Ya está! —dijo—. ¡A jugar!
El cerdito mayor, en cambio, cargó ladrillos y más ladrillos, y los fue poniendo uno encima de otro durante muchos días. Sus hermanos pasaban cantando:
—¡Ven a jugar con nosotros!
—Cuando termine —contestaba él, con las manos llenas de barro.
Una tarde llegó el lobo. Se acercó a la casa de paja y llamó a la puerta.
—Cerdito, cerdito, déjame entrar.
—¡Ni hablar! ¡No te abro!
—Pues soplaré y soplaré, y tu casa derribaré.
Y sopló y sopló, y la casa de paja salió volando. El cerdito pequeño corrió como una flecha hasta la casa de madera de su hermano.
Al poco rato llegó el lobo a la casa de madera. Llamó a la puerta y, como nadie le abría, gritó:
—¡Pues soplaré y soplaré, y la casa derribaré!
Sopló, sopló y volvió a soplar, y la casa de madera crujió, se tambaleó y se vino abajo. Los dos cerditos corrieron sin parar hasta la casa de ladrillo de su hermano mayor, que les abrió la puerta y la cerró con llave.
El lobo llegó a la casa de ladrillo. Sopló y sopló, sopló y sopló… hasta quedarse sin aire. La casa ni se movió.
Entonces el lobo vio la chimenea. «Entraré por ahí», pensó, y trepó al tejado. Pero el cerdito mayor lo oyó caminar por encima de las tejas y puso al fuego una olla grande llena de agua.
Cuando el lobo bajó por la chimenea, ¡chof!, cayó dentro del agua caliente. Dio un aullido, salió disparado chimenea arriba como un cohete y huyó con la cola chamuscada. Nunca más volvió a molestarlos.
Esa noche, los tres hermanos cenaron juntos en la casa de ladrillo. Y al verano siguiente, entre los tres, construyeron dos casas más. De ladrillo, por supuesto.
Después de leer
1. ¿Con qué construyó su casa el cerdito mayor?
Respuesta orientativa
Con ladrillos, puestos uno encima de otro durante muchos días.
2. ¿Por dónde intentó entrar el lobo en la casa de ladrillo?
Respuesta orientativa
Por la chimenea.
3. ¿Por qué el lobo no pudo derribar la casa de ladrillo?
Respuesta orientativa
Porque los ladrillos son duros y pesados y la casa estaba bien hecha: el aire no la movía.
4. ¿Por qué el cerdito mayor tardó más que sus hermanos en terminar su casa?
Respuesta orientativa
Porque quería que fuera fuerte y segura, y construir con ladrillos lleva mucho tiempo y trabajo.
5. Sus hermanos se rieron de él, pero el cerdito mayor les abrió la puerta. ¿Qué te parece? ¿Qué habrías hecho tú?
Respuesta orientativa
Respuesta abierta. Valora que reconozca que ayudó a sus hermanos aunque antes se habían burlado de él, y que al final trabajaron juntos.
Palabras para aprender
- paja
- Tallos secos del trigo y de otras plantas, que se usan para hacer camas a los animales.
- derribar
- Tirar algo al suelo, como una pared o una casa.
- chamuscado
- Un poco quemado por fuera.
Ideas para el aula
- Construye con la clase tres casitas de cartulina (una con paja o palitos, otra con palos de helado y otra con piezas de construcción) y comprueba cuál aguanta mejor el aire de un secador.
- Cuenta el cuento con la retahíla «Soplaré y soplaré» y que el grupo sople y haga los ruidos de cada casa al caerse.
- Ordena con tres dibujos las casas de la más débil a la más fuerte y habla de qué cosas de clase hacemos deprisa y cuáles necesitan tiempo.