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Cuento clásico · 7 a 10 años · 8 min

Los músicos de Bremen

Un molinero tenía un burro que había cargado sacos de trigo durante muchos años sin quejarse nunca. Pero el burro se hizo viejo y ya no tenía fuerzas, y el molinero empezó a pensar en deshacerse de él. El burro, que de tonto no tenía nada, se dio cuenta y se escapó por el camino de Bremen.

«Allí seré músico de la ciudad», pensó. «Tengo una voz potente».

Al poco rato encontró a un perro tumbado en el camino, jadeando.

—¿Por qué jadeas así, amigo?

—Ay —suspiró el perro—. Como ya soy viejo y no puedo cazar, mi amo no me quiere. He tenido que huir, pero no sé de qué voy a vivir.

—Vente conmigo a Bremen —dijo el burro—. Yo cantaré y tú tocarás el tambor.

Un poco más allá encontraron a una gata sentada junto al camino, con una cara más triste que un día de lluvia.

—¿Qué te pasa, bigotes?

—Que me he hecho mayor, tengo los dientes gastados y prefiero dormir junto a la estufa a perseguir ratones. Mi dueña ya no me quiere en casa.

—Vente con nosotros a Bremen. Tú sabes mucho de conciertos nocturnos.

Al pasar por una granja, oyeron a un gallo que cantaba en la puerta con todas sus fuerzas.

—¡Qué manera de gritar! ¿Qué te pasa?

—Que mañana hay invitados —dijo el gallo— y la cocinera quiere hacer caldo conmigo. ¡Por eso canto ahora, mientras puedo!

—Vente con nosotros a Bremen —le dijo el burro—. Con tu voz, haremos el mejor cuarteto del mundo. Y allí encontrarás algo mucho mejor que una olla.

Bremen estaba lejos, y la noche los sorprendió en medio del bosque. El burro y el perro se tumbaron bajo un árbol, la gata se subió a una rama y el gallo voló hasta la copa. Desde allí arriba vio una lucecita a lo lejos: era una casa.

Se acercaron sin hacer ruido. El burro, que era el más alto, miró por la ventana.

—¿Qué ves? —preguntó el gallo.

—Una mesa llena de comida. Y unos ladrones sentados alrededor, comiendo y riéndose.

Entonces tuvieron una idea. El burro apoyó las patas delanteras en la ventana; el perro se subió a su lomo; la gata, encima del perro, y el gallo, en la cabeza de la gata. Y a la de tres, empezó el concierto: el burro rebuznó, el perro ladró, la gata maulló y el gallo cantó. Después entraron todos de golpe por la ventana, entre un ruido de cristales.

Los ladrones pegaron un salto, creyeron que había llegado un fantasma y salieron corriendo hacia el bosque.

Los cuatro amigos se dieron un banquete y, cuando ya no podían más, apagaron la luz y se fueron a dormir: el burro, en el patio, sobre la paja; el perro, detrás de la puerta; la gata, junto a las brasas de la chimenea, y el gallo, en una viga del techo.

A medianoche, el jefe de los ladrones vio que la casa estaba a oscuras y mandó a uno de sus hombres a ver qué pasaba. El ladrón entró a tientas. En la chimenea vio dos puntos brillantes y pensó que eran brasas. Acercó una astilla para encenderla en ellas… y eran los ojos de la gata, que le saltó a la cara y lo arañó. El ladrón corrió hacia la puerta, y el perro le mordió la pierna. Salió al patio, y el burro le dio una coz. Y desde la viga, el gallo cantó: «¡Quiquiriquí!».

El ladrón volvió con los suyos sin aliento.

—¡En esa casa vive una bruja horrible que me ha arañado la cara! —contó—. Detrás de la puerta hay un hombre con un cuchillo que me ha pinchado la pierna, en el patio un monstruo negro me ha dado un garrotazo y en el tejado hay un juez que gritaba: «¡Que me traigan aquí a ese granuja!».

Los ladrones nunca más se atrevieron a volver. Y a los cuatro músicos les gustó tanto la casa que se quedaron a vivir en ella. Nunca llegaron a Bremen, pero dicen que cada noche daban un concierto, y que se oía desde el otro lado del bosque.

Después de leer

  1. 1. ¿Qué cuatro animales se fueron juntos a Bremen?

    Respuesta orientativa

    Un burro, un perro, una gata y un gallo.

  2. 2. ¿Qué hicieron los animales para asustar a los ladrones?

    Respuesta orientativa

    Se subieron unos encima de otros delante de la ventana, cantaron todos a la vez y entraron rompiendo los cristales.

  3. 3. ¿Por qué los cuatro animales se habían ido de sus casas?

    Respuesta orientativa

    Porque se habían hecho viejos y sus dueños ya no los querían o querían deshacerse de ellos.

  4. 4. ¿Qué era en realidad la «bruja horrible» que arañó al ladrón? ¿Y el «juez»?

    Respuesta orientativa

    La bruja era la gata, que le saltó a la cara. El juez era el gallo, que cantaba desde la viga.

  5. 5. Los cuatro animales eran viejos y estaban solos, pero juntos consiguieron una casa. ¿Qué cosas puede conseguir un grupo que una persona sola no puede?

    Respuesta orientativa

    Respuesta abierta. Valora ejemplos de cooperación en clase o en casa y que mencione que cada uno aportó algo distinto.

Palabras para aprender

molinero
Persona que trabaja en un molino moliendo el trigo para hacer harina.
jadear
Respirar deprisa y con ruido, por cansancio o por calor.
cuarteto
Grupo de cuatro músicos.
a tientas
Tocando las cosas con las manos para orientarse a oscuras.
coz
Golpe que da un animal, como el burro o el caballo, con las patas de atrás.

Ideas para el aula

  • Representa la torre de animales con cuatro compañeros (sin subirse unos encima de otros): cada uno hace su sonido cuando le toca.
  • Busca Bremen en un mapa de Alemania y averigua qué estatua de la ciudad recuerda este cuento.
  • Vuelve a contar la escena de medianoche desde el punto de vista de la gata.

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