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Cuento clásico · 8 a 11 años · 10 min

Rapunzel

Había una vez un hombre y una mujer que deseaban tener un hijo desde hacía muchos años. Por fin, la mujer esperaba un bebé. Desde la ventana trasera de su casa se veía un jardín espléndido, lleno de flores y hortalizas, rodeado por un muro muy alto. Nadie se atrevía a entrar, porque era de una hechicera muy poderosa.

Un día, la mujer vio en el jardín un bancal de rapónchigos, unas plantas de hojas verdes y frescas que se comían en ensalada. Le entraron tantas ganas de comerlos que no pensaba en otra cosa, y como no podía probarlos, se fue poniendo pálida y triste.

Su marido, preocupado, saltó el muro al anochecer, arrancó un puñado de rapónchigos y se los llevó. A ella le gustaron tanto que al día siguiente quería el triple. El hombre volvió a saltar el muro, pero esta vez, al bajar, se encontró de frente con la hechicera.

—¿Cómo te atreves a entrar en mi jardín a robarme, como un ladrón? —le dijo con los ojos encendidos.

—Perdóneme —suplicó él—. Mi mujer espera un hijo y tenía tantas ganas de comer rapónchigos que se iba a poner enferma.

La hechicera se calmó un poco.

—Si es así, llévate todos los que quieras. Pero con una condición: cuando nazca el bebé, me lo darás a mí. Lo cuidaré como si fuera su madre.

El hombre, asustado, dijo que sí. Y cuando nació una niña, la hechicera apareció, le puso el nombre de Rapunzel, que en alemán es una de las formas de llamar a esa planta, y se la llevó.

Rapunzel creció y se convirtió en la niña más bonita bajo el sol. Cuando cumplió doce años, la hechicera la encerró en una torre en medio del bosque. La torre no tenía puertas ni escaleras: solo una ventanita, allá arriba. Cuando la hechicera quería entrar, se ponía al pie de la torre y llamaba:

—¡Rapunzel, Rapunzel, suelta tu trenza!

Rapunzel tenía un pelo larguísimo y dorado, fino como hilo de oro. Al oír la voz, se soltaba la trenza, la enganchaba en un gancho de la ventana y la dejaba caer hasta el suelo. Y la hechicera subía por ella.

Pasaron algunos años. Un día, el hijo de un rey cabalgaba por el bosque y oyó una voz tan bonita que se detuvo a escuchar. Era Rapunzel, que cantaba para no sentirse tan sola. El príncipe buscó la puerta de la torre, pero no había ninguna. Volvió muchas tardes solo para oírla, hasta que un día, escondido detrás de un árbol, vio llegar a la hechicera y oyó lo que decía. Cuando ella se fue, se acercó a la torre y llamó:

—¡Rapunzel, Rapunzel, suelta tu trenza!

La trenza cayó, y el príncipe subió. Rapunzel se asustó mucho al ver entrar por la ventana a un hombre, porque nunca había visto a ninguno. Pero el príncipe le habló con tanta amabilidad y le contó que su canto lo había conmovido tanto, que se le fue pasando el miedo. Se hicieron amigos y, con el tiempo, se enamoraron.

—Quiero irme contigo —le dijo ella—, pero no sé cómo bajar. Cada vez que vengas, tráeme una madeja de seda. Iré tejiendo una escalera, y cuando esté terminada, bajaré por ella.

Mientras tanto, el príncipe la visitaba al atardecer, porque la hechicera venía de día. Y la hechicera no notó nada… hasta que un día Rapunzel, distraída, le preguntó:

—¿Por qué será que a usted me cuesta tanto subirla, y en cambio el hijo del rey sube en un momento?

—¡Niña desagradecida! —gritó la hechicera—. ¡Creía que te había apartado del mundo entero, y me has engañado!

Furiosa, agarró las tijeras y le cortó la trenza. Después se llevó a Rapunzel a un lugar desierto y lejano, y allí la dejó, sola. Esa misma tarde, la hechicera ató la trenza al gancho de la ventana y esperó. Cuando llegó el príncipe y llamó, dejó caer la trenza, y el príncipe subió.

Arriba no lo esperaba Rapunzel, sino la hechicera, que lo miró con rabia.

—¡Ya no está aquí el pájaro que cantaba en el nido! —le dijo—. Rapunzel está perdida para ti. No la volverás a ver.

El príncipe, desesperado, saltó por la ventana. No murió, pero cayó sobre unas zarzas cuyas espinas le hirieron los ojos, y se quedó ciego.

Durante años, el príncipe vagó por los bosques, alimentándose de raíces y de bayas, llorando por haber perdido a Rapunzel. Hasta que un día llegó al lugar desierto donde ella vivía, y oyó una voz que le pareció conocida. Caminó hacia ella. Rapunzel lo reconoció enseguida, se abrazó a él y lloró. Dos de sus lágrimas cayeron en los ojos del príncipe, y en ese mismo momento volvió a ver, como antes.

El príncipe se llevó a Rapunzel a su reino, donde los recibieron con una gran fiesta, y vivieron juntos y felices muchos años.

Después de leer

  1. 1. ¿Qué tenía de especial la torre donde vivía Rapunzel?

    Respuesta orientativa

    No tenía puertas ni escaleras, solo una ventanita en lo alto.

  2. 2. ¿Qué le pidió Rapunzel al príncipe que le trajera en cada visita?

    Respuesta orientativa

    Una madeja de seda para ir tejiendo una escalera.

  3. 3. ¿Por qué el padre de Rapunzel aceptó el trato de la hechicera?

    Respuesta orientativa

    Porque estaba asustado al verse descubierto robando y porque quería que su mujer pudiera comer los rapónchigos.

  4. 4. ¿Cómo descubrió la hechicera las visitas del príncipe?

    Respuesta orientativa

    Por un descuido de Rapunzel, que le preguntó por qué le costaba más subirla a ella que al hijo del rey.

  5. 5. La hechicera encerró a Rapunzel para apartarla del mundo. ¿Se puede proteger a alguien quitándole la libertad? Razona tu respuesta.

    Respuesta orientativa

    Respuesta abierta. Valora que distinga entre cuidar y controlar, y que use ejemplos del cuento.

Palabras para aprender

hechicera
Mujer que, en los cuentos, tiene poderes mágicos.
bancal
Trozo de tierra de un huerto preparado para sembrar.
rapónchigo
Planta de flores azules cuyas hojas y raíces se comen en ensalada.
madeja
Hilo recogido en vueltas iguales para que no se enrede.
vagar
Andar de un sitio a otro sin rumbo fijo.

Ideas para el aula

  • Calcula: si cada madeja de seda sirve para tejer un peldaño de 30 centímetros, ¿cuántas madejas haría falta para bajar de una torre de 12 metros?
  • Compara este cuento con las películas que conozcas sobre Rapunzel: ¿qué personajes y detalles no aparecen en el original de los Grimm?
  • Escribe la carta que Rapunzel podría haber escrito en la torre, si hubiera tenido papel y alguien a quien enviársela.

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