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Cuento · 8 a 10 años · 5 min

El charco que desaparecía

Después de cada tormenta, en el patio de la escuela se formaba un charco enorme, justo delante de la portería. Y cada vez, a los pocos días, el charco desaparecía.

—¿Adónde se va? —preguntó Samuel un lunes, con la nariz pegada al cristal.

—Se lo bebe un perro por la noche —dijo Gonzalo.

—Se escurre por debajo de la tierra —dijo Inés.

—Se lo lleva el sol —dijo Carla.

—Esas son hipótesis —dijo la maestra Raquel—. Ideas que todavía no sabemos si son verdad. ¿Cómo podríamos comprobarlas?

Al día siguiente, Samuel llegó con un cuaderno nuevo, una tiza y el reloj de su abuelo.

En el recreo dibujó con tiza una línea alrededor del charco y apuntó la hora. Una hora después, el agua se había apartado un poco de la línea. Dibujó otra. Y otra, y otra, como los anillos de un tronco.

Al cuarto día, el cuaderno estaba lleno de datos, y Samuel descubrió algo curioso: por el lado del charco que daba al sol, las líneas estaban muy separadas, porque el agua se iba deprisa; por el lado que quedaba a la sombra del muro, estaban muy juntas.

—El sol tiene algo que ver —anotó.

Pero quería estar seguro. Llenó dos platos con la misma cantidad de agua, medida con el mismo vaso, y puso uno al sol, en la ventana, y otro a la sombra, dentro de un armario. Y, por si acaso, llenó un tercero y lo tapó con una tapa transparente.

Al día siguiente, el plato del sol estaba casi seco. El de la sombra, casi lleno. Y el plato tapado tenía casi la misma agua… pero la tapa estaba cubierta por dentro de gotitas.

Samuel se quedó mirándolas un buen rato.

—¡El agua no desaparece! —dijo—. ¡Se convierte en vapor y sube! Y si la tapas, choca con la tapa y vuelve a ser agua.

La maestra Raquel sonrió.

—Eso se llama evaporación. Y lo que acabas de hacer, preguntarte algo, observar y comprobarlo, se llama ciencia.

Gonzalo levantó la mano.

—Entonces, ¿no hay perro?

—Puede haber perro —dijo Samuel, muy serio—. Pero no tengo datos.

Ese viernes, en la última página del cuaderno, Samuel escribió: «Conclusión: el charco no desaparece. Se va de viaje por el aire». Y debajo, más pequeño: «Pregunta para la semana que viene: ¿adónde?».

Después de leer

  1. 1. ¿Qué tres hipótesis dieron los compañeros sobre el charco?

    Respuesta orientativa

    Que se lo bebía un perro por la noche, que se escurría por debajo de la tierra y que se lo llevaba el sol.

  2. 2. ¿Qué pasó con el plato tapado?

    Respuesta orientativa

    Conservó casi toda el agua y la tapa se llenó de gotitas por dentro.

  3. 3. ¿Por qué Samuel puso los dos platos con la misma cantidad de agua?

    Respuesta orientativa

    Para que la comparación fuera justa: así, la única diferencia entre ellos era el sol o la sombra.

  4. 4. ¿Qué demuestran las gotitas en la tapa?

    Respuesta orientativa

    Que el agua se convierte en vapor y, al chocar con algo frío, vuelve a ser líquida: no desaparece.

  5. 5. Samuel dice: «Puede haber perro, pero no tengo datos». ¿Qué te parece esta respuesta? ¿Por qué es la respuesta de un científico?

    Respuesta orientativa

    Respuesta abierta. Valora que entienda que un científico no afirma nada sin pruebas, pero tampoco descarta algo que no ha comprobado.

  6. 6. ¿Qué pregunta te gustaría investigar a ti como hizo Samuel? ¿Cómo lo comprobarías?

    Respuesta orientativa

    Respuesta abierta. Valora que formule una pregunta y proponga un modo sencillo de comprobarla.

Palabras para aprender

hipótesis
Idea que se propone para explicar algo y que hay que comprobar.
tiza
Barrita blanca o de colores para escribir en la pizarra o en el suelo; en México se llama gis.
evaporación
Paso del agua de líquido a vapor, por ejemplo con el calor del sol.
conclusión
Lo que se decide o se aprende al final de una investigación.
datos
Información que se recoge observando o midiendo.

Ideas para el aula

  • Repite el experimento de los tres platos en clase y anota los resultados en una tabla cada día.
  • Después de un día de lluvia, dibuja con tiza el contorno de un charco cada hora, como Samuel.
  • Escribe tu propia «ficha de científico»: pregunta, hipótesis, experimento, resultados y conclusión.

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