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Cuento · 10 a 12 años · 7 min

La noche de las tortugas

Mariana llegó al campamento tortuguero con la mochila llena de ropa y la cabeza llena de una sola idea: ver nacer tortugas.

El campamento estaba en una playa larga de la costa de Oaxaca, al sur de México. Su tío Joaquín era biólogo y trabajaba allí cada temporada con un grupo de voluntarios.

—¿Hoy nacen? —preguntó Mariana nada más llegar.

—Hoy trabajamos —dijo su tío, y le dio una pala.

Esa noche aprendió cómo funcionaba todo. Las tortugas golfinas salen del mar de noche, arrastrándose por la arena con las aletas como remos. Buscan un sitio seco, cavan un agujero hondo con las aletas de atrás y ponen unos cien huevos blancos y blandos, como pelotas de ping-pong mojadas. Luego tapan el nido y vuelven al mar. Nunca conocerán a sus crías.

En la playa, los huevos corren muchos peligros: perros, cangrejos, mareas altas y personas que se los llevan. Por eso los voluntarios los recogen con cuidado y los vuelven a enterrar en un corral protegido, con un cartel que indica la fecha de cada nido.

—La temperatura de la arena es muy importante —le explicó su tío—. Decide si nacerán machos o hembras. Si está más caliente, nacen más hembras; si está más fresca, más machos.

Mariana pensó que era lo más raro que había oído en su vida.

Los huevos tardan unos cuarenta y cinco días en abrirse. Mariana revisó los carteles hasta encontrar el nido más antiguo: le tocaba esa misma semana.

La primera noche no pasó nada. La segunda, tampoco. La tercera, Mariana se quedó dormida en una silla junto al corral, abrazada a una linterna de luz roja, porque la luz blanca desorienta a las tortugas.

La cuarta noche, la arena se movió.

Primero fue solo un temblor, como si alguien respirara debajo. Luego se hundió un poco. Y de pronto asomó una cabecita. Y otra. Y una aleta. En un minuto, decenas de tortuguitas negras, del tamaño de una galleta, salían a la vez trepando unas sobre otras, como si la arena hirviera.

Con mucho cuidado, Mariana y su tío las pusieron en una cubeta, las llevaron hasta la orilla y las soltaron en la arena, a unos metros del agua.

—Tienen que caminar ellas solas —explicó el tío—. Creemos que así recuerdan su playa. Las hembras volverán aquí a poner huevos cuando sean adultas.

Las tortuguitas echaron a andar hacia el mar, que brillaba bajo la luna. Todas menos una, que dio media vuelta y se dirigió hacia las luces de un restaurante, al fondo de la playa.

—¡Se equivoca!

—Buscan el horizonte más brillante —dijo su tío—. Normalmente es el mar, pero las luces de la costa las confunden. Ponte entre ella y la luz.

Mariana se agachó delante de la tortuguita, tapando la luz con su cuerpo. La tortuga se quedó quieta, dudando. Luego giró hacia el brillo del agua y echó a andar, torpe y decidida, hasta que una ola pequeña se la llevó.

Mariana se quedó mucho rato mirando el mar.

—¿Cuántas llegarán a adultas? —preguntó al fin.

—Muy pocas. Los biólogos calculan que quizá una de cada mil. Por eso cada una cuenta.

Mariana pensó en su tortuguita, sola en el océano, del tamaño de una galleta.

Si es hembra y todo sale bien, dentro de muchos años volverá a esta misma playa a poner sus huevos. Para entonces, Mariana será adulta.

Ya ha decidido que estará aquí, esperándola.

Después de leer

  1. 1. ¿Por qué los voluntarios trasladan los huevos a un corral protegido?

    Respuesta orientativa

    Porque en la playa corren peligros: perros, cangrejos, mareas altas y personas que se los llevan.

  2. 2. ¿Qué decide la temperatura de la arena?

    Respuesta orientativa

    Si las tortugas que nacen serán machos o hembras: con más calor nacen más hembras.

  3. 3. ¿Por qué Mariana usa una linterna de luz roja?

    Respuesta orientativa

    Porque la luz blanca desorienta a las tortugas y la roja las molesta menos.

  4. 4. ¿Por qué la tortuguita se dirigía hacia el restaurante?

    Respuesta orientativa

    Porque las crías van hacia el horizonte más brillante, y las luces del restaurante brillaban más que el mar.

  5. 5. Las luces de la costa confunden a las tortugas. ¿Qué podrían hacer los pueblos y hoteles de la playa para ayudarlas?

    Respuesta orientativa

    Respuesta abierta. Valora propuestas como apagar o tapar luces en temporada de nacimientos, usar luces rojas o bajas, o no construir en las playas de anidación.

  6. 6. El tío dice: «Por eso cada una cuenta». ¿Qué significa? ¿Estás de acuerdo?

    Respuesta orientativa

    Respuesta abierta. Valora que entienda que, como sobreviven muy pocas, ayudar a cada cría es importante para la especie.

Palabras para aprender

campamento tortuguero
Lugar en la playa donde se protegen los nidos y las crías de tortuga marina.
golfina
Especie de tortuga marina, pequeña y de color verde grisáceo, que anida en las costas del Pacífico de México.
voluntario
Persona que trabaja en algo sin cobrar, por ayudar.
desorientar
Hacer que alguien pierda la dirección o no sepa hacia dónde ir.
cubeta
En México, cubo o balde.

Ideas para el aula

  • Busca Oaxaca en un mapa de México y averigua qué especies de tortugas marinas anidan en sus playas.
  • Haz un cartel para un hotel de playa explicando por qué hay que apagar las luces en la temporada de nacimientos.
  • Escribe el diario de Mariana de la cuarta noche, desde que se movió la arena hasta que la ola se llevó a la tortuguita.

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