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Leyenda · 8 a 12 años · 7 min

La leyenda de la fundación de Tenochtitlan

Mira con atención la bandera de México. En el centro, sobre la franja blanca, hay un águila parada en un nopal que crece sobre una piedra, en medio del agua. Esa imagen no es un adorno cualquiera: es el final de una historia muy antigua, la de un pueblo que caminó durante generaciones buscando un lugar donde quedarse.

Cuentan los libros antiguos que los mexicas vivían en un lugar llamado Aztlán, una isla en medio de una laguna, en algún lugar del norte. Hoy nadie sabe dónde estaba exactamente.

Un día, su dios Huitzilopochtli les pidió que dejaran su tierra y se pusieran en camino. Él los guiaría hasta el sitio donde debían fundar su ciudad. Lo reconocerían por una señal: un águila posada sobre un nopal.

Así que los mexicas se pusieron en marcha. Iban familias enteras: abuelos con bastón, madres con los niños a la espalda, cargadores con fardos llenos de semillas y herramientas. Delante caminaban los sacerdotes, que llevaban a cuestas la imagen de Huitzilopochtli, envuelta con mucho cuidado. Cuentan que el dios les hablaba y les decía hacia dónde seguir.

En el camino, Huitzilopochtli les dio un nombre nuevo:

—Ya no se llamarán aztecas. Desde ahora serán mexicas.

El viaje fue tan largo que los niños que salieron de Aztlán se hicieron viejos por el camino, y sus nietos siguieron andando. A veces se detenían en un lugar, sembraban maíz, construían casas y se quedaban allí muchos años. Pero cuando su dios lo ordenaba, recogían todo y volvían a partir.

Por fin llegaron al gran valle de México, que entonces estaba lleno de lagos. Pero aquellas tierras ya tenían dueños. Los pueblos que vivían allí desconfiaban de los recién llegados y no los dejaban quedarse en ningún sitio bueno. Los echaron del cerro de Chapultepec y los mandaron a vivir a tierras pantanosas, llenas de víboras. Los mexicas aguantaron, trabajaron y siguieron buscando la señal.

Hasta que un día, entre los carrizos y los tules de la laguna, unos sacerdotes vieron algo que los dejó sin habla. En un islote, sobre una piedra, crecía un nopal cargado de tunas. Y encima del nopal, con las alas abiertas al sol, estaba posada un águila.

Era la señal. Los mexicas lloraron de emoción. Después de tanto caminar, habían llegado.

Allí, en aquel islote rodeado de agua, fundaron su ciudad y la llamaron Tenochtitlan. En su nombre se esconden dos palabras del náhuatl: tetl, que quiere decir «piedra», y nochtli, que es la tuna, el fruto del nopal. La fecha que más se repite para su fundación es el año 1325.

Al principio solo había unas cuantas chozas de carrizo y lodo. Pero los mexicas ganaron tierra al lago con chinampas, construyeron calzadas y canales, y levantaron templos y palacios. Con los años, Tenochtitlan se convirtió en una de las ciudades más grandes de su tiempo. Cuando los españoles llegaron, en 1519, se quedaron asombrados al verla: parecía una ciudad que flotaba sobre el agua.

Hoy, encima de lo que fue Tenochtitlan, está la Ciudad de México. Y aquella señal sigue en el escudo de la bandera. En el Códice Mendoza, un libro pintado por artistas indígenas en el siglo XVI, el águila aparece sobre el nopal sin ninguna serpiente. En otras versiones, el águila devora una serpiente, y así es como aparece hoy en el escudo.

Por eso, cada vez que alguien iza la bandera de México, en el centro vuelve a aparecer el final de aquel viaje: un pueblo cansado que, después de caminar durante generaciones, por fin encontró su lugar.

Después de leer

  1. 1. ¿Qué señal tenían que encontrar los mexicas para fundar su ciudad?

    Respuesta orientativa

    Un águila posada sobre un nopal.

  2. 2. ¿Dónde encontraron por fin esa señal?

    Respuesta orientativa

    En un islote de la laguna, en el valle de México: un nopal cargado de tunas que crecía sobre una piedra, con un águila encima.

  3. 3. ¿Por qué el viaje duró tanto que los niños se hicieron viejos por el camino?

    Respuesta orientativa

    Porque a veces se quedaban muchos años en un lugar y solo seguían cuando su dios lo ordenaba; además, al llegar al valle, los otros pueblos no los dejaban quedarse.

  4. 4. ¿Por qué el nombre de Tenochtitlan recuerda la señal que buscaban?

    Respuesta orientativa

    Porque lleva dentro las palabras náhuatl tetl, «piedra», y nochtli, «tuna»: el nopal que crecía sobre la piedra.

  5. 5. Los mexicas llegaron a un valle donde ya vivían otros pueblos, que no los recibieron bien. ¿Cómo crees que debería recibirse hoy a las personas que llegan a un lugar nuevo buscando dónde vivir?

    Respuesta orientativa

    Respuesta abierta. Valora que hable de empatía y hospitalidad hacia quienes migran y que relacione la leyenda con situaciones actuales.

Palabras para aprender

fardo
Bulto grande y apretado de cosas, envuelto para poder cargarlo.
carrizo
Planta alta, de tallo hueco, que crece junto al agua.
islote
Isla pequeña.
chinampa
Huerto construido sobre el agua de un lago con capas de lodo y plantas.
calzada
Camino ancho y elevado; en Tenochtitlan, unía la isla con la tierra firme.
códice
Libro antiguo escrito o pintado a mano.

Ideas para el aula

  • Observa el escudo de la bandera de México y compáralo con la imagen del Códice Mendoza: ¿qué se parece y qué cambia?
  • Dibuja un mapa del lago con Tenochtitlan en el centro, sus calzadas y sus canales.
  • Investiga qué son las chinampas y dónde se pueden ver todavía hoy, por ejemplo, en Xochimilco.

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