Leyenda · 8 a 12 años · 6 min
La leyenda de la isla de San Borondón
Algunas mañanas de cielo muy limpio, quien mira al mar desde La Palma, La Gomera o El Hierro descubre en el horizonte algo que no debería estar allí: una isla. Tiene montañas, a veces con nubes enganchadas en las cumbres, y parece tan cercana que uno podría llegar en barca antes de la hora de comer. Pero basta con apartar la vista un momento. Cuando vuelves a mirar, ya no está.
En Canarias la llaman San Borondón, la isla que aparece y desaparece.
Su nombre viene de muy lejos. Hace unos mil quinientos años vivió en Irlanda un monje llamado Brandán, al que en Canarias acabaron llamando Borondón. Cuentan que se hizo a la mar con un grupo de monjes, en una barca forrada de cuero, en busca de una tierra prometida al otro lado del océano. Hace más de mil años, alguien escribió en latín sus aventuras en un libro: la «Navegación de san Brandán».
En ese libro hay un episodio muy curioso. Un día, los monjes desembarcaron en una isla pequeña y pelada, sin árboles ni hierba. Encendieron una hoguera para cocinar y, de repente, el suelo empezó a moverse bajo sus pies. ¡No era una isla! Era un pez gigantesco, que se había despertado con el calor del fuego. Los monjes corrieron a la barca y, desde allí, vieron cómo la hoguera se alejaba mar adentro, todavía encendida, sobre el lomo del animal.
Durante siglos, los navegantes creyeron que la isla de san Brandán estaba escondida en algún lugar del océano Atlántico. Por eso, cuando en Canarias se empezó a ver una tierra que aparecía y desaparecía, muchos pensaron que tenía que ser ella.
Y mucha gente aseguró haberla visto: pastores desde las cumbres, pescadores desde sus barcas, vecinos desde la orilla. Algunos marineros contaban incluso que habían desembarcado en ella, pero que la niebla o el mal tiempo los habían obligado a marcharse deprisa, y que después nunca supieron volver.
La cosa llegó a tomarse tan en serio que, entre los siglos XVI y XVIII, salieron desde las islas varias expediciones para encontrarla. Eran barcos bien preparados, con capitanes, pilotos y hasta algún fraile a bordo, que navegaron hacia el oeste con los ojos bien abiertos. Ninguno la encontró. Uno de ellos volvió contando que lo único que había visto eran nubes con forma de montaña. Aun así, durante mucho tiempo, algunos cartógrafos siguieron dibujándola en sus mapas.
Hoy, los científicos tienen una explicación: un espejismo. Cuando sobre el mar se forman capas de aire de distinta temperatura, la luz se curva al atravesarlas, y en el horizonte puede aparecer la imagen de algo que en realidad está en otro sitio, como otra isla. Otras veces, lo que parece una isla no es más que un banco de nubes.
Pero en Canarias hay quien prefiere otra explicación. Dicen que San Borondón existe, y que no se deja encontrar porque no quiere. Que solo aparece cuando nadie la busca. Y que, si algún día la ves desde la orilla, no corras a por una barca: quédate mirándola un rato. Es su manera de decirte que sigue ahí.
Después de leer
1. ¿Desde qué islas se dice que se ve San Borondón?
Respuesta orientativa
Desde La Palma, La Gomera y El Hierro.
2. ¿Qué pasó cuando los monjes de san Brandán encendieron una hoguera en aquella isla?
Respuesta orientativa
El suelo empezó a moverse: no era una isla, sino un pez gigantesco que se había despertado con el calor del fuego.
3. ¿Por qué crees que la isla que aparece y desaparece recibió el nombre de san Brandán?
Respuesta orientativa
Porque durante siglos se creyó que la isla de san Brandán estaba escondida en el Atlántico, y una isla que se deja ver y luego se esfuma recordaba a la «isla» que se movía en el libro del monje.
4. ¿Qué nos dice que se organizaran expediciones y que la isla apareciera en los mapas?
Respuesta orientativa
Que mucha gente creía de verdad que existía, hasta el punto de gastar dinero y arriesgarse en el mar para buscarla.
5. ¿Qué explicación te convence más, la de los científicos o la de la leyenda? ¿Pueden convivir las dos?
Respuesta orientativa
Respuesta abierta. Valora que distinga entre una explicación científica y un relato tradicional, y que entienda que una leyenda se puede disfrutar aunque sepamos cómo se produce un espejismo.
Palabras para aprender
- horizonte
- Línea lejana donde parece que el cielo se junta con la tierra o con el mar.
- monje
- Hombre que vive en un monasterio dedicado a la oración.
- expedición
- Viaje organizado para explorar un lugar o buscar algo.
- cartógrafo
- Persona que dibuja mapas.
- espejismo
- Imagen engañosa de algo lejano que se ve cuando la luz se curva al atravesar capas de aire de distinta temperatura.
- banco de nubes
- Grupo grande de nubes bajas que, de lejos, parece una masa sólida.
Ideas para el aula
- Busca las islas Canarias en el mapa y señala las tres desde las que se dice que se ve San Borondón. ¿Hacia qué punto cardinal hay que mirar?
- Investiga qué es un espejismo y busca fotos de espejismos en el mar o en una carretera en verano. Explica a la clase por qué se producen.
- Imagina que desembarcas en San Borondón: escribe el diario de a bordo de tu primer día en la isla.
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