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Leyenda · 8 a 12 años · 7 min

La leyenda del puente del diablo de Martorell

Martorell es un pueblo de Cataluña, cerca de Barcelona, por donde pasa el río Llobregat. Allí hay un puente de piedra muy antiguo, con un gran arco en el centro, alto y puntiagudo. Pero cuentan que hubo un tiempo en que no había puente, y que quien lo construyó no fue ningún albañil.

En aquella época vivía junto al río una mujer que cada día tenía que cruzar a la otra orilla para vender sus verduras en el mercado. Pasaba por unas piedras, saltando de una a otra, con la cesta en la cabeza. Cuando el río venía tranquilo, no había problema. Pero en otoño, con las lluvias, el Llobregat bajaba crecido, marrón y furioso, y las piedras desaparecían bajo el agua.

Una noche de tormenta, la mujer se sentó en la orilla, empapada y cansada, mirando el río sin saber qué hacer.

—Daría cualquier cosa por tener un puente —suspiró.

—¿Cualquier cosa? —dijo una voz a su espalda.

La mujer se dio la vuelta. Allí había un caballero elegante, vestido de negro, con una sonrisa demasiado grande y unos ojos que brillaban como brasas. Bajo la capa asomaba una cola que se movía sola.

Era el diablo.

—Te propongo un trato —dijo—. Esta misma noche, antes de que cante el gallo, te construiré un puente de piedra, el más fuerte que se haya visto. A cambio, solo quiero una cosa pequeñita: el alma del primero que lo cruce.

La mujer tragó saliva. Pensó en el río, en el invierno, en todos los días que le quedaban de cruzar saltando piedras. Y pensó también otra cosa, aunque no la dijo.

—Trato hecho.

El diablo se frotó las manos y se puso a trabajar. Llamó a un ejército de diablillos que acarreaban piedras enormes desde las montañas, pasándoselas de mano en mano. Toda la noche se oyeron golpes, martillazos y risas, y la gente del pueblo, en sus camas, pensó que era la tormenta.

Cuando el cielo empezó a clarear, el puente estaba terminado. Era altísimo y precioso, con un arco en medio como el lomo de un gato enfadado.

El diablo esperaba en el centro, con los brazos cruzados.

—Yo he cumplido —dijo—. Ahora, que pase alguien.

La mujer se acercó a la entrada del puente con su cesta, tapada con un trapo. La dejó en el suelo y levantó el trapo despacio.

De la cesta saltó un gato negro.

El gato, asustado por el ruido del río, salió disparado por el puente como una flecha, de una orilla a la otra, y pasó entre las piernas del diablo.

—¡Ahí tienes al primero que ha cruzado! —gritó la mujer—. Su alma es tuya, si lo alcanzas.

El diablo se puso rojo, luego morado y luego de un color que no tiene nombre. Se lanzó a por el gato, pero el gato le soltó un arañazo en la nariz y desapareció entre los matorrales. El diablo, furioso, dio tal pisotón que tembló el puente entero, y luego se esfumó en una nube de humo que olía a huevo podrido.

Nunca volvió.

La mujer cruzó el puente esa misma mañana, con su cesta, sin mojarse los pies. Y el gato, dicen, vivió muchos años, gordo y feliz, durmiendo al sol en la orilla del río.

Desde entonces, en Martorell lo llaman el Puente del Diablo. Y cuentan que, en las noches de tormenta, todavía se oye a alguien gruñir debajo del arco, buscando un gato que nunca va a encontrar.

Después de leer

  1. 1. ¿Por qué necesitaba la mujer un puente?

    Respuesta orientativa

    Porque cada día cruzaba el río saltando por unas piedras para ir al mercado, y cuando llovía el río crecía y las piedras quedaban cubiertas.

  2. 2. ¿Qué pidió el diablo a cambio del puente?

    Respuesta orientativa

    El alma del primero que lo cruzara.

  3. 3. ¿Qué «otra cosa» pensó la mujer antes de aceptar el trato?

    Respuesta orientativa

    Que podía engañar al diablo haciendo que el primero en cruzar fuera un animal, el gato que llevaba en la cesta.

  4. 4. ¿Por qué crees que la mujer llevaba la cesta tapada con un trapo?

    Respuesta orientativa

    Para que el diablo no viera el gato y no sospechara de su plan.

  5. 5. La mujer acepta un trato peligroso y luego engaña al diablo. ¿Te parece bien lo que hizo? ¿Por qué?

    Respuesta orientativa

    Respuesta abierta. Valora que argumente sobre el ingenio frente al abuso, y sobre el riesgo de aceptar tratos sin pensar.

  6. 6. Hay leyendas de «puentes del diablo» en muchos lugares de Europa. ¿Por qué crees que la gente imaginaba que el diablo había construido algunos puentes antiguos?

    Respuesta orientativa

    Respuesta abierta. Valora que mencione que eran construcciones muy difíciles e impresionantes para la época y parecía imposible que las hubieran hecho personas.

Palabras para aprender

crecido
Se dice del río que lleva mucha más agua de lo normal, por las lluvias.
brasa
Trozo de leña o carbón encendido y rojo, sin llama.
acarrear
Transportar algo de un lugar a otro, normalmente cargándolo.
clarear
Empezar a amanecer, a verse la luz del día.
esfumarse
Desaparecer de repente.
astucia
Habilidad para engañar o para conseguir algo con ingenio.

Ideas para el aula

  • Busca Martorell y el río Llobregat en un mapa y mira fotos del Puente del Diablo: ¿se parece su arco al lomo de un gato?
  • Escribe la leyenda desde el punto de vista del gato.
  • Investiga otro puente o monumento de España o de América con una leyenda parecida y compáralas.

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