Mito · 7 a 10 años · 6 min
Dédalo e Ícaro
Desde lo alto de los acantilados de Creta, Dédalo miraba el mar todas las tardes. Al otro lado, muy lejos, estaba su tierra, y él tenía muchas ganas de volver. Pero el rey Minos no lo dejaba marcharse de la isla.
Dédalo era el inventor más ingenioso de su tiempo. Para el rey había construido un laberinto tan enredado que hasta a él le había costado encontrar la salida.
—Minos puede cerrarme los caminos de la tierra y del mar —pensó un día—. Pero el cielo está abierto. Iremos por el cielo.
Y se puso a fabricar algo que nadie había hecho nunca. Juntó plumas de todos los tamaños y las colocó en fila, de la más pequeña a la más grande, como los tubos de una flauta de pastor. Las cosió por el centro con hilo y las pegó por abajo con cera. Después las curvó un poco, para que se parecieran a las alas de los pájaros.
Su hijo Ícaro estaba a su lado. Más que ayudar, enredaba: corría detrás de las plumas que se llevaba el viento y ablandaba la cera amarilla con el dedo, sin saber que estaba jugando con algo peligroso.
Cuando las alas estuvieron listas, Dédalo se las probó. Movió los brazos y se quedó flotando en el aire. ¡Funcionaban! Entonces le ató a Ícaro las suyas y le habló muy serio:
—Escúchame bien, hijo. Vuela siempre por el medio. Si bajas demasiado, el agua del mar mojará las plumas y pesarán. Si subes demasiado, el calor del sol derretirá la cera. Ni muy alto ni muy bajo. Y no te separes de mí.
Mientras se lo decía, a Dédalo le temblaban las manos y se le llenaban los ojos de lágrimas. Le dio un beso a su hijo, y echaron a volar.
Dédalo iba delante, como un pájaro que enseña a volar a sus polluelos, y se volvía a cada rato para mirar a Ícaro. Abajo, un pescador con su caña, un pastor apoyado en su bastón y un campesino con su arado levantaron la vista y se quedaron con la boca abierta. ¡Creyeron que eran dioses!
Ya habían dejado atrás las islas de Samos, Delos y Paros cuando Ícaro empezó a disfrutar demasiado. El viento le silbaba en las orejas, el mar brillaba allá abajo y el cielo parecía no tener fin. Se olvidó de su padre y subió. Y subió. Y subió un poco más, cada vez más cerca del sol.
El calor ablandó la cera. Las plumas se soltaron una a una, y después todas a la vez. Ícaro movía los brazos, pero ya no tenía alas que lo sostuvieran. Gritó el nombre de su padre mientras caía, y el mar azul oscuro se cerró sobre él.
—¡Ícaro! ¡Ícaro! ¿Dónde estás? —llamaba Dédalo, volando sobre las olas.
Solo encontró unas plumas flotando en el agua.
Dédalo llegó a tierra solo y maldijo su invento. Aquel mar se llama todavía mar Icario, y una isla cercana, Icaria, en recuerdo del muchacho que quiso volar demasiado cerca del sol.
Después de leer
1. ¿Con qué materiales fabricó Dédalo las alas?
Respuesta orientativa
Con plumas de distintos tamaños, hilo para coserlas por el centro y cera para pegarlas por abajo.
2. ¿Qué consejo le dio Dédalo a Ícaro antes de volar?
Respuesta orientativa
Que volara siempre por el medio: ni muy bajo, porque el agua del mar mojaría las plumas, ni muy alto, porque el sol derretiría la cera. Y que no se separara de él.
3. ¿Por qué decidió Dédalo escapar por el cielo?
Respuesta orientativa
Porque el rey Minos le cerraba los caminos de la tierra y del mar, y el cielo era el único camino que no podía vigilar.
4. ¿Por qué crees que a Dédalo le temblaban las manos mientras ataba las alas a su hijo?
Respuesta orientativa
Porque tenía miedo de que le pasara algo: sabía que el vuelo era peligroso y que Ícaro era todavía un niño.
5. Ícaro no hizo caso a su padre porque estaba disfrutando mucho. ¿Te ha pasado alguna vez algo parecido? ¿Qué habrías hecho tú en su lugar?
Respuesta orientativa
Respuesta abierta. Valora que cuente una experiencia propia y que reflexione sobre por qué a veces olvidamos un consejo cuando algo nos divierte.
Palabras para aprender
- acantilado
- Costa alta de roca que cae casi en vertical sobre el mar.
- ingenioso
- Que tiene mucha habilidad para inventar cosas o resolver problemas.
- laberinto
- Lugar con muchos caminos que se cruzan, hecho para que sea difícil encontrar la salida.
- cera
- Sustancia blanda y amarilla que fabrican las abejas y que se derrite con el calor.
- polluelo
- Cría de un pájaro.
- arado
- Herramienta para abrir surcos en la tierra antes de sembrar.
Ideas para el aula
- Busca en un mapa de Grecia la isla de Creta, las islas de Samos, Delos y Paros, el mar Icario y la isla de Icaria.
- Fabrica unas alas de papel ordenando plumas de distintos tamaños, de la más pequeña a la más grande, como hizo Dédalo.
- Escribe lo que pensaría Dédalo la noche antes del vuelo: ¿qué le hace ilusión y qué le preocupa?