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Mito · 8 a 12 años · 7 min

Los gemelos y Siete Guacamaya

Antes de que existieran el sol y la luna, cuando la tierra vivía en una penumbra gris, había un ser muy orgulloso que se llamaba Vucub Caquix. En la lengua de los k’iche’, su nombre quiere decir Siete Guacamaya.

—¡Mírenme! —gritaba desde lo alto de su árbol—. Yo soy el sol que alumbra el mundo. Y también soy la luna. ¿No ven cómo brillan mis ojos de plata? ¿No ven mis dientes, hechos de piedras preciosas? Cuando paso, toda la tierra se ilumina.

Pero no era verdad. Su brillo no llegaba lejos: solo alumbraba un poquito a su alrededor, y más allá todo seguía a oscuras. Vucub Caquix no era el sol. Solo era muy presumido.

Dos hermanos gemelos lo oían presumir todos los días. Se llamaban Hunahpú e Ixbalanqué, eran jóvenes y valientes, manejaban la cerbatana mejor que nadie y no soportaban tanta soberbia.

—Esto no puede seguir así —dijeron—. Si lo dejamos, todos creerán que él es el sol verdadero. Vamos a acabar con su orgullo.

Vucub Caquix tenía un árbol de nance cargado de frutitas amarillas, y todos los días subía a la copa a comérselas. Los gemelos se escondieron entre las hojas, al pie del árbol, y esperaron. Cuando Vucub Caquix llegó y empezó a comer, Hunahpú se llevó la cerbatana a la boca y sopló con fuerza.

¡Fiuuu!

La bolita le dio de lleno en la mandíbula. Vucub Caquix cayó del árbol dando gritos y se fue a su casa sujetándose la cara.

—¡Ay, mis dientes! ¡Ay, mis muelas! —se quejaba día y noche.

Le dolían tanto que no podía comer ni dormir.

Entonces los gemelos fueron a buscar a dos ancianos, un abuelo y una abuela de pelo completamente blanco, muy encorvados, que sabían de remedios.

—Vayan a casa de Vucub Caquix —les pidieron— y díganle que son curanderos. Nosotros iremos detrás, como si fuéramos sus nietos.

Los cuatro llegaron a la casa del orgulloso. Lo encontraron sentado en su trono, quejándose a gritos.

—¿Y quiénes son? —preguntó.

—Somos curanderos, señor. Sacamos los gusanos de las muelas, curamos los ojos y arreglamos los huesos. Y estos son nuestros nietos, que nos acompañan.

—¡Pues cúrenme las muelas! Tengo un gusano que me las roe y no me deja vivir.

—Habrá que sacarle esos dientes, señor —dijeron los abuelos, muy serios—, y ponerle otros nuevos.

—¿Sacarme los dientes? ¡Pero si mis dientes son lo que me hace un gran señor!

—No se preocupe. Le pondremos unos dientes nuevos de hueso molido, muy finos.

Vucub Caquix aceptó, porque el dolor era insoportable. Con mucho cuidado, los abuelos le quitaron los dientes de piedras preciosas. Pero en su lugar no le pusieron hueso molido, sino granos de maíz blanco. Después le curaron los ojos y les quitaron todo el brillo de plata.

Cuando Vucub Caquix se miró, ya no le quedaba nada de lo que tanto presumía. Su boca era como la de cualquiera, y sus ojos ya no relucían. Había perdido sus riquezas y su brillo, y ya no podía decir que era el sol ni la luna. Y así, sin su brillo, Siete Guacamaya se fue apagando hasta desaparecer.

Los abuelos y los gemelos se marcharon satisfechos: habían hecho lo que tenían que hacer.

Mucho tiempo después, cuenta el Popol Vuh, Hunahpú e Ixbalanqué subieron al cielo. Uno se convirtió en el sol y el otro en la luna. Esta vez, de verdad. Así contaban los k’iche’ que, antes de que amaneciera por primera vez, hubo que acabar con un sol falso.

Después de leer

  1. 1. ¿De qué presumía Vucub Caquix?

    Respuesta orientativa

    De ser el sol y también la luna, de tener los ojos de plata y los dientes de piedras preciosas, y de que la tierra se iluminaba cuando él pasaba.

  2. 2. ¿Qué le pusieron los abuelos a Vucub Caquix en lugar de sus dientes?

    Respuesta orientativa

    Granos de maíz blanco, aunque le habían dicho que serían dientes de hueso molido.

  3. 3. ¿Por qué crees que los gemelos pidieron ayuda a los abuelos en lugar de volver a usar la cerbatana?

    Respuesta orientativa

    Porque así podían entrar en casa de Vucub Caquix sin que sospechara. Usaron la astucia en lugar de la fuerza.

  4. 4. ¿Por qué aceptó Vucub Caquix que le quitaran los dientes, si eran su mayor orgullo?

    Respuesta orientativa

    Porque el dolor era insoportable y creyó que los abuelos eran curanderos de verdad.

  5. 5. Vucub Caquix decía ser el sol, pero su luz solo alumbraba a su alrededor. ¿Conoces situaciones en las que alguien aparenta ser más de lo que es? ¿Qué suele pasar al final?

    Respuesta orientativa

    Respuesta abierta. Valora que ponga ejemplos cercanos y que distinga entre tener confianza en uno mismo y presumir de lo que no se es.

Palabras para aprender

penumbra
Luz muy débil, entre la luz y la oscuridad.
cerbatana
Tubo largo y hueco por el que se lanzan bolitas o dardos soplando.
soberbia
Orgullo exagerado de quien se cree mejor que los demás.
nance
Árbol de las zonas cálidas de México y Centroamérica que da unas frutas pequeñas, redondas y amarillas.
curandero
Persona que cura con remedios tradicionales, sin ser médico.
roer
Desgastar algo poco a poco con los dientes, como hacen los ratones.

Ideas para el aula

  • Busca fotos de una guacamaya roja y describe sus colores, su pico y sus plumas. ¿Por qué crees que el Popol Vuh eligió este pájaro para un personaje tan presumido?
  • Representa en grupo la escena de los falsos curanderos, con los gemelos haciéndose pasar por nietos.
  • Escribe lo que le diría Vucub Caquix al sol verdadero si pudiera verlo salir por primera vez.

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