Mito · 9 a 12 años · 9 min
Eco y Narciso
Cuando Narciso era un bebé, su madre, la ninfa Liríope, fue a ver a Tiresias, un adivino ciego que conocía el futuro.
—¿Vivirá muchos años mi hijo? —le preguntó.
Tiresias tardó en contestar.
—Sí —dijo al fin—, si nunca llega a conocerse a sí mismo.
Durante mucho tiempo, nadie entendió aquellas palabras.
Narciso creció y se convirtió en un muchacho tan hermoso que muchos jóvenes y muchas muchachas se enamoraban de él. Pero Narciso era orgulloso y frío, y los despreciaba a todos.
En los mismos bosques vivía Eco, una ninfa de la montaña. Eco tenía voz, pero no podía usarla como los demás: no podía hablar la primera ni quedarse callada cuando alguien hablaba. Solo podía repetir las últimas palabras que oía.
No siempre había sido así. Antes, Eco era la ninfa más charlatana del monte. Cuando la diosa Hera, a la que los romanos llamaban Juno, iba al bosque a buscar a unas ninfas que se escondían de ella, Eco la entretenía con conversaciones larguísimas para que las ninfas tuvieran tiempo de escapar. Hasta que Hera descubrió el truco.
—Esa lengua que tanto me ha engañado —le dijo— ya no te servirá de mucho.
Y desde aquel día, Eco solo pudo repetir el final de lo que decían los demás.
Un día, Eco vio a Narciso persiguiendo ciervos por el bosque y se enamoró de él. Lo siguió a escondidas, de árbol en árbol. Quería hablarle, decirle cosas bonitas, pero no podía empezar. Tenía que esperar a que él dijera algo.
Narciso se había separado de sus compañeros de caza.
—¿Hay alguien aquí? —preguntó.
—¡Aquí! —respondió una voz.
Narciso miró a todos lados, pero no vio a nadie.
—¡Ven! —gritó.
—¡Ven! —respondió la voz.
—¿Por qué te escondes? Sal y quédate conmigo.
—¡Conmigo! —dijo Eco, feliz, y salió de entre los árboles con los brazos abiertos.
Narciso dio un salto atrás.
—¡No me toques! ¡Jamás seré tuyo!
—Seré tuyo… —repitió Eco, en voz muy baja.
Pero Narciso ya se alejaba.
Eco se escondió en lo más hondo del bosque, avergonzada, y no volvió a salir. La pena la fue gastando poco a poco, hasta que de ella solo quedó la voz. Esa voz vive todavía en las montañas y en las cuevas: nadie la ve, pero todo el mundo puede oírla. Si gritas tu nombre en un valle, ella te lo devolverá.
Narciso siguió despreciando a todos, hasta que uno de ellos levantó las manos al cielo y pidió:
—¡Ojalá él también se enamore de alguien a quien no pueda tener!
Y Némesis, la diosa que castiga a los orgullosos, lo oyó.
En medio del bosque había una fuente de agua tan limpia y tan quieta que parecía de plata. Nunca habían bebido en ella las cabras ni los pastores, y ni siquiera había caído en ella una hoja. Un día de mucho calor, Narciso, cansado de cazar, se tumbó en la hierba para beber. Y, al inclinarse sobre el agua, vio a alguien.
Era un joven bellísimo que lo miraba desde el fondo. Narciso le sonrió, y el joven le sonrió. Narciso alargó la mano, y el joven alargó la suya. Pero, cuando quiso tocarlo, el agua tembló y la imagen se deshizo. Esperó a que el agua volviera a quedarse quieta, y allí estaba otra vez.
Narciso se olvidó de comer y de dormir. Se quedó junto a la fuente, mirando. Hasta que un día lo comprendió de golpe:
—¡Pero si soy yo! ¡Es mi reflejo!
Por fin se conocía a sí mismo, como había anunciado Tiresias. Y, aun así, no era capaz de apartarse del agua.
Igual que la escarcha se derrite con el sol de la mañana, Narciso se fue apagando poco a poco junto a la fuente. Eco, que todavía lo quería, lo acompañaba sin que él lo supiera.
—¡Ay! —suspiraba Narciso.
—¡Ay! —suspiraba Eco.
—Adiós —dijo él por último, mirando el agua.
—Adiós —respondió Eco.
Cuando las ninfas del bosque fueron a buscarlo, no lo encontraron. En su lugar, junto a la fuente, había una flor que nadie había visto antes, con el centro amarillo y los pétalos blancos. Desde entonces, esa flor se llama narciso.
Así explicaban los antiguos por qué las montañas nos devuelven la voz y de dónde salió esa flor. Y el nombre de Narciso sigue vivo en nuestra lengua: llamamos narcisismo al amor exagerado por uno mismo.
Después de leer
1. ¿Qué le anunció Tiresias a la madre de Narciso?
Respuesta orientativa
Que su hijo viviría muchos años si nunca llegaba a conocerse a sí mismo.
2. ¿Por qué castigó Hera a Eco y en qué consistió el castigo?
Respuesta orientativa
Porque Eco la entretenía con conversaciones larguísimas para que las ninfas escaparan. Desde entonces, Eco solo pudo repetir las últimas palabras que oía.
3. Cuando Eco dice «Seré tuyo…», ¿qué quiere decir ella y qué había dicho Narciso?
Respuesta orientativa
Narciso había dicho que jamás sería suyo. Eco, con las únicas palabras que podía usar, repite el final y cambia el sentido: le dice que lo quiere.
4. ¿Cómo se cumplió al final lo que había anunciado Tiresias?
Respuesta orientativa
Narciso llegó a conocerse a sí mismo cuando comprendió que el joven del agua era su reflejo, y a partir de entonces se fue apagando junto a la fuente.
5. Narciso no se fijaba en nadie más que en sí mismo, y Eco no podía decir lo que sentía con sus propias palabras. ¿Por qué es importante escuchar a los demás y poder expresar lo que sentimos?
Respuesta orientativa
Respuesta abierta. Valora que relacione el orgullo de Narciso con no escuchar ni querer a nadie, y que explique qué pasa cuando alguien no puede decir lo que siente.
Palabras para aprender
- ninfa
- En la mitología griega, joven divinidad que vive en los bosques, los ríos, las fuentes o las montañas.
- adivino
- Persona que, según se creía, podía conocer el futuro.
- charlatán
- Que habla mucho, a veces más de la cuenta.
- despreciar
- Tratar a alguien como si no valiera nada.
- escarcha
- Capa fina de hielo que se forma por la noche sobre la hierba cuando hace mucho frío.
- narcisismo
- Admiración exagerada que siente una persona por sí misma.
Ideas para el aula
- Busca un lugar del colegio donde haya eco (un pasillo vacío, una escalera, un patio cerrado), comprueba qué palabras te devuelve e investiga por qué se produce el eco.
- Inventa diálogos con eco: escribe preguntas cuyo final, repetido, cambie el sentido. Por ejemplo: «¿Me ayudas o te vas?» «¡Te vas!».
- Busca una foto de la flor del narciso y compárala con la del mito: ¿de qué color tiene el centro? ¿Y los pétalos?