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Mito · 8 a 12 años · 9 min

El Quinto Sol: cómo nacieron el sol y la luna

Cuentan los antiguos nahuas que el mundo ya había tenido cuatro soles, cuatro edades, y que las cuatro habían terminado. Una acabó con jaguares; otra, con vientos furiosos; otra, con una lluvia de fuego, y la última, con una gran inundación. Después, todo quedó a oscuras. No había día. No había sol.

Entonces los dioses se reunieron en Teotihuacan, en medio de la noche, y se preguntaron:

—¿Quién se encargará de alumbrar el mundo?

Enseguida dio un paso al frente Tecuciztécatl, un dios rico y elegante.

—Yo me encargo —dijo, muy seguro de sí mismo.

—¿Y quién más? —preguntaron los dioses.

Se miraron unos a otros. Nadie se atrevía. Y en un rincón, callado, escuchando, estaba Nanahuatzin, un dios humilde, con la piel cubierta de llagas, en el que nadie solía fijarse.

—Tú, Nanahuatzin —le dijeron—. Tú serás el otro.

—Está bien —respondió él—. Lo haré con gusto.

Durante cuatro días, los dos se prepararon con ayunos y ofrendas. Las ofrendas de Tecuciztécatl eran riquísimas: plumas de quetzal, bolas de oro, espinas hechas de piedras preciosas y el mejor copal para quemar. Nanahuatzin, que no tenía nada, ofreció cañas verdes atadas de tres en tres, bolitas de heno y espinas de maguey. Cada uno hizo su penitencia sobre un monte. Dicen que esos dos montes son las grandes pirámides que todavía se levantan en Teotihuacan.

Mientras tanto, en medio de los dioses, ardía una hoguera enorme que llevaba cuatro días encendida.

A medianoche, los dioses vistieron a los dos elegidos. A Tecuciztécatl le dieron un penacho de plumas y una chaqueta fina. A Nanahuatzin, adornos de papel. Luego se colocaron en dos filas, a los lados de la hoguera, y los dos elegidos se pusieron delante del fuego.

—¡Tecuciztécatl! —dijeron los dioses—. ¡Entra en el fuego!

Tecuciztécatl echó a correr hacia la hoguera. Pero el calor era tan fuerte que se asustó y se echó atrás. Lo intentó otra vez, y otra, y otra. Cuatro veces se acercó, y las cuatro veces se detuvo antes de llegar.

—¡Nanahuatzin! —dijeron entonces los dioses—. ¡Ahora tú!

Nanahuatzin no lo dudó. Cerró los ojos, tomó impulso y saltó al fuego, y las llamas lo envolvieron y lo transformaron. Al verlo, Tecuciztécatl sintió vergüenza y saltó también. Detrás de ellos entraron un águila y un jaguar. El águila salió con las plumas oscurecidas, y el jaguar, con la piel manchada de negro. Desde entonces, el águila y el jaguar fueron el símbolo de los guerreros más valientes.

Los dioses se quedaron esperando. ¿Por dónde saldría Nanahuatzin? Poco a poco, el cielo se puso rojo por todas partes. Los dioses se arrodillaron y miraron a un lado y a otro: unos hacia el norte, otros hacia el sur. Quetzalcóatl, al que también llamaban Ehécatl, el viento, miró hacia el oriente. Y acertó.

Por el oriente apareció Nanahuatzin, convertido en un sol rojo, enorme, que se balanceaba de un lado a otro. Brillaba tanto que nadie podía mirarlo de frente, y sus rayos llegaban a todas partes.

Pero enseguida, por el mismo lado, salió Tecuciztécatl, ¡brillando igual que él!

—¿Cómo puede ser? —dijeron los dioses—. ¿Dos soles iguales?

Uno de ellos tomó un conejo y se lo lanzó a la cara a Tecuciztécatl. Su brillo se apagó un poco, y así se convirtió en la luna. Por eso, en las noches de luna llena, todavía se ve en ella la figura de un conejo.

Sin embargo, ni el sol ni la luna se movían. Estaban quietos en el cielo, uno junto al otro.

—¿Cómo vamos a vivir así? —se preguntaron los dioses.

Comprendieron que también ellos tenían que entregar algo de su propia vida para que el sol se pusiera en camino. Y lo hicieron. Entonces Ehécatl, el viento, llenó el pecho de aire y sopló con todas sus fuerzas. Sopló y sopló, y el sol empezó a avanzar por el cielo. Cuando el sol ya se había ocultado, la luna se puso en marcha también. Por eso cada uno va por su lado: el sol, de día, y la luna, de noche.

Este es el Quinto Sol, el que nos alumbra hoy. Los nahuas lo llamaban Nahui Ollin, «Cuatro Movimiento», un nombre muy apropiado para un sol que tuvo que aprender a moverse. Si alguna vez visitas el Museo Nacional de Antropología, en la Ciudad de México, busca la gran Piedra del Sol: en el centro está el signo del Quinto Sol, con los cuatro soles anteriores dibujados a su alrededor.

Después de leer

  1. 1. ¿Qué se preguntaron los dioses al reunirse en Teotihuacan?

    Respuesta orientativa

    Quién se encargaría de alumbrar el mundo, que estaba a oscuras porque no había sol.

  2. 2. ¿Qué ofrendas hizo cada uno de los dos dioses?

    Respuesta orientativa

    Tecuciztécatl ofreció plumas de quetzal, bolas de oro, espinas de piedras preciosas y el mejor copal. Nanahuatzin ofreció cañas verdes atadas de tres en tres, bolitas de heno y espinas de maguey.

  3. 3. ¿Por qué crees que Tecuciztécatl se echó atrás cuatro veces y Nanahuatzin saltó a la primera?

    Respuesta orientativa

    Tecuciztécatl se había ofrecido por orgullo, para quedar bien, pero le faltó valor. Nanahuatzin había aceptado de corazón y era valiente de verdad, aunque nadie se fijara en él.

  4. 4. ¿Qué cosas del mundo explica este mito?

    Respuesta orientativa

    El nacimiento del sol y de la luna, por qué la luna brilla menos y tiene un conejo, y por qué el sol y la luna se mueven por separado.

  5. 5. Al principio nadie se fijaba en Nanahuatzin. ¿Qué nos dice este mito sobre juzgar a los demás por su aspecto o por lo que tienen?

    Respuesta orientativa

    Respuesta abierta. Valora que relacione la historia con el valor de las personas sencillas y con no fiarse de las apariencias ni de las riquezas.

Palabras para aprender

ofrenda
Regalo que se ofrece a un dios o en honor de alguien.
copal
Resina de árbol que, al quemarse, da un humo de olor agradable. Se usa en México desde tiempos antiguos.
maguey
Planta mexicana de hojas grandes, gruesas y con espinas en los bordes y en la punta.
penitencia
Sacrificio, como ayunar o renunciar a algo, que se hace como ofrenda a los dioses.
penacho
Adorno de plumas que se lleva en la cabeza.

Ideas para el aula

  • Busca una imagen de la Piedra del Sol y localiza en el centro el signo del Quinto Sol y los cuatro soles anteriores.
  • Investiga dónde está Teotihuacan y busca fotos de sus dos grandes pirámides. ¿Cómo se llaman hoy?

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