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Extraordinarios · CCH

TLRIID II y III del CCH: práctica para el extraordinario

Dieciséis preguntas propias para TLRIID II y III: lectura de cuentos y poemas, géneros y registro de los textos y lectura de textos argumentativos, con su explicación.

No es la guía oficial ni el examen del CCH. Las preguntas son de Aulapedia; la guía de tu plantel está enlazada más abajo y es la que sigue el formato de tu examen.

Practica pregunta a pregunta o haz el examen

16 preguntas en 3 bloques, con un tiempo de referencia de 28 minutos que puedes pausar, ampliar o quitar. Sin registro y sin datos del alumnado.

Practicar pregunta a pregunta: Práctica de TLRIID II y III (CCH)

Texto 1 · preguntas 1 a 6

Las manos de don Efrén

Todos los sábados, Lucía acompañaba a su abuelo al puesto de reparación de calzado que él tenía desde hacía cuarenta años en la entrada del mercado. Era un cuarto angosto, con un banco de madera, una máquina de coser que alguna vez había sido negra y un olor permanente a pegamento y a cuero. A Lucía el lugar le parecía detenido en el tiempo: ¿quién mandaba arreglar unos zapatos, si en cualquier tienda vendían otros por poco dinero?

Ese sábado llevaba el celular sobre un tripié pequeño. En la secundaria le habían pedido un video sobre un oficio de su comunidad, y ella había elegido el de su abuelo casi por comodidad: lo tenía a la mano y no tendría que pedirle favores a nadie.

—Haz como si no estuviera —le dijo, y apretó el botón rojo.

Don Efrén no supo hacer como si no estuviera. Durante la primera hora miraba la cámara de reojo, se acomodaba los lentes a cada rato y contestaba con monosílabos. Lucía empezaba a pensar que el video sería un fracaso cuando entró una señora con unas botas vaqueras envueltas en una bolsa de plástico. Tenían la suela despegada y una costura abierta a la altura del tobillo.

—Eran de mi esposo —dijo la señora—. Mi hijo se casa en dos semanas y quiere llevarlas a la boda.

Don Efrén tomó las botas como quien recibe algo frágil. Las volteó, pasó el pulgar por el tacón de la bota derecha, gastado de un solo lado, y sonrió.

—Su esposo cojeaba un poco de la pierna derecha, ¿verdad?

La señora se quedó callada un momento y después se rio, con los ojos húmedos.

—Desde que se cayó de un caballo, de muchacho. ¿Cómo lo supo?

—Los zapatos cuentan por dónde ha caminado la gente —contestó él—. Y cómo.

Durante la siguiente hora, Lucía grabó sin decir nada. Vio a su abuelo medir con un hilo, cortar una suela nueva con una navaja curva, calentar el pegamento y coser a mano la costura del tobillo con puntadas tan parejas que parecían de máquina. Mientras trabajaba, le explicaba a la señora por qué no convenía cambiar el tacón completo: «Si se lo emparejo, su hijo va a sentir que son otras botas».

Cuando la señora se fue, Lucía revisó la grabación en la pantalla del celular. Había planeado un trabajo sobre un oficio que estaba desapareciendo; lo que tenía delante era otra cosa, aunque todavía no sabía cómo llamarla.

Apagó la cámara, la guardó en la mochila y se sentó en el banco de madera, junto a su abuelo.

—¿Me enseñas a hacer esa puntada?

Texto de Aulapedia.

Preguntas sobre «Las manos de don Efrén»

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Práctica de TLRIID II y III (CCH)

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Texto 2 · preguntas 11 a 14

Celulares en el salón: ni prohibir ni ignorar

Cada inicio de ciclo escolar vuelve la misma discusión: ¿hay que prohibir los celulares en el salón de clases? Para unos, el teléfono es el peor enemigo de la atención; para otros, es una herramienta que ya forma parte de la vida y que la escuela no puede dejar en la puerta. Me parece que las dos posturas tienen algo de razón y que, justamente por eso, ninguna de las dos basta por sí sola.

Es difícil negar que el celular distrae. Basta una notificación para que la mente se vaya de la clase, y volver a concentrarse cuesta más de lo que creemos. Quien ha intentado estudiar con el teléfono boca arriba sobre la mesa lo sabe. Además, muchas aplicaciones están diseñadas para que no queramos soltarlas: no es solo una cuestión de fuerza de voluntad, sino de cómo funcionan.

Sin embargo, prohibirlo sin más tampoco resuelve el problema. Fuera de la escuela, los estudiantes seguirán usando el celular todos los días, y nadie les habrá enseñado a hacerlo con criterio: a buscar información confiable, a reconocer una noticia falsa, a cuidar sus datos personales o a ponerle límites a su propio tiempo frente a la pantalla. Si la escuela no enseña eso, ¿quién lo hará?

Por eso propongo un punto intermedio: que el celular permanezca guardado durante la clase, salvo cuando el docente decida usarlo para una actividad concreta, y que esas actividades sirvan para aprender a usarlo mejor. No se trata de elegir entre el teléfono y la atención, sino de aprender a decidir cuándo tiene cada uno su lugar.

Una regla así exige más que una prohibición: obliga a planear, a acordar normas con el grupo y a revisarlas. Pero también deja algo que una prohibición no deja: estudiantes que saben guardar el celular por decisión propia, no solo porque se lo ordenaron.

Texto de Aulapedia.

Preguntas sobre «Celulares en el salón: ni prohibir ni ignorar»

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Texto 3 · preguntas 15 a 16

Nuestra América (fragmento)

Cree el aldeano vanidoso que el mundo entero es su aldea, y con tal que él quede de alcalde, o le mortifique al rival que le quitó la novia, o le crezcan en la alcancía los ahorros, ya da por bueno el orden universal, sin saber de los gigantes que llevan siete leguas en las botas y le pueden poner la bota encima, ni de la pelea de los cometas en el Cielo, que van por el aire dormidos engullendo mundos. Lo que quede de aldea en América ha de despertar. Estos tiempos no son para acostarse con el pañuelo a la cabeza, sino con las armas de almohada, como los varones de Juan de Castellanos: las armas del juicio, que vencen a las otras. Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra.

No hay proa que taje una nube de ideas. Una idea enérgica, flameada a tiempo ante el mundo, para, como la bandera mística del juicio final, a un escuadrón de acorazados. Los pueblos que no se conocen han de darse prisa para conocerse, como quienes van a pelear juntos. Los que se enseñan los puños, como hermanos celosos, que quieren los dos la misma tierra, o el de casa chica, que le tiene envidia al de casa mejor, han de encajar, de modo que sean una, las dos manos. Los que, al amparo de una tradición criminal, cercenaron, con el sable tinto en la sangre de sus mismas venas, la tierra del hermano vencido, del hermano castigado más allá de sus culpas, si no quieren que les llame el pueblo ladrones, devuélvanle sus tierras al hermano. Las deudas del honor no las cobra el honrado en dinero, a tanto por la bofetada. Ya no podemos ser el pueblo de hojas, que vive en el aire, con la copa cargada de flor, restallando o zumbando, según la acaricie el capricho de la luz, o la tundan y talen las tempestades: ¡los árboles se han de poner en fila, para que no pase el gigante de las siete leguas! Es la hora del recuento, y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes.

José Martí, Nuestra América (1891). Dominio público.

Preguntas sobre «Nuestra América (fragmento)»

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Aulapedia no está afiliada a la UNAM, el IPN, Ceneval ni a ninguna institución. Las preguntas son originales.

Qué entra en la práctica

  • Narrativa y poesía (TLRIID II)6 preguntas
  • Géneros y registro de los textos4 preguntas
  • Textos argumentativos (TLRIID III)6 preguntas

Programa: UNAM, Escuela Nacional Colegio de Ciencias y Humanidades, «Programas de estudio 2024. Taller de Lectura, Redacción e Iniciación a la Investigación Documental I a IV», julio de 2024. Las preguntas se eligieron entre las del banco de Aulapedia etiquetadas con «CCH TLRIID II y III».

Cómo preparar TLRIID II y III

El TLRIID II lleva la lectura a la narrativa, la poesía y la reseña crítica; el TLRIID III, a la argumentación: el artículo de opinión, el ensayo y la forma de sostener una tesis con argumentos.

Las preguntas de esta página son de Aulapedia, con textos propios o de dominio público. Te ayudan a practicar la lectura de esos géneros y a reconocer tesis, argumentos y recursos; el producto escrito que piden muchos planteles (una reseña, un ensayo) se prepara con la guía oficial.

  • Al leer un poema, pregúntate primero quién habla y a quién; después, qué imagen se repite.
  • En un texto argumentativo, busca la tesis en el primer y en el último párrafo y separa los argumentos de los ejemplos.
  • Si tu examen pide un ensayo, escribe un borrador con tesis, dos argumentos y conclusión, y revísalo con la práctica de TLRIID I.

La guía oficial de tu plantel

Vallejo, Naucalpan y la DGIRE, en el directorio de guías. Fechas de exámenes del CCH en 2026-2027: calendario del CCH.

Preguntas frecuentes

¿Sirve para TLRIID IV?

Nuestro banco todavía no cubre el TLRIID IV. La lectura de textos argumentativos y la redacción te ayudan, pero prepáralo con la guía oficial de tu plantel.

¿Los textos son de algún libro de texto?

No. Son textos propios de Aulapedia o de autores de dominio público, con su autor y fecha.

¿Se guardan mis respuestas?

Solo en este navegador mientras practicas (se borran al cerrar la pestaña). No hay cuenta ni se envían a ningún sitio.

Práctica de otras asignaturas

Preguntas: Aulapedia, con revisión propia doble. Enlaces y programa comprobados el 11 de octubre de 2026.

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