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Examen de admisión · Comprensión lectora

Comprensión lectora de textos argumentativos y de opinión

Dos artículos de opinión escritos por Aulapedia y el inicio de «Nuestra América», de José Martí, con preguntas sobre la tesis, los argumentos, las objeciones y el propósito del autor.

  • 16 preguntas con explicación
  • Tiempo de referencia: 32 min
  • PDF con solucionario
  • Sin registro

Nivel: básico, intermedio, avanzado. Preguntas originales de Aulapedia.

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Texto 1 · preguntas 1 a 6

Reparar también es aprender

Hace unas semanas se descompuso la licuadora de mi casa. La reacción de casi todos fue la misma: «Ya ni le muevas, mejor compramos otra». Mi tía, en cambio, la desarmó en la mesa del comedor, encontró un cable suelto y la arregló en veinte minutos con un desarmador y cinta de aislar. Desde entonces me pregunto por qué nos parece tan normal tirar las cosas en lugar de repararlas.

Creo que reparar debería volver a ser una costumbre, y que la escuela puede ayudar a recuperarla. La primera razón es ambiental: cada aparato que tiramos se convierte en basura difícil de tratar, y fabricar uno nuevo requiere materiales que se extraen de la tierra, como metales y petróleo para los plásticos, además de energía para transformarlos. Alargar la vida de un objeto es una de las formas más sencillas de contaminar menos.

La segunda razón es económica. Muchas familias no pueden darse el lujo de reponer un aparato cada vez que falla, y una reparación sencilla suele costar menos que uno nuevo. Saber cambiar un enchufe, coser un botón o pegar la suela de un zapato es un ahorro que dura toda la vida.

Hay quien responde que reparar ya no vale la pena, porque los productos nuevos son baratos y muchos están hechos para no abrirse. Es cierto que algunos fabricantes usan tornillos especiales o pegan las piezas para que no se puedan cambiar. Pero eso, más que un argumento contra la reparación, es un motivo para exigir productos que se puedan arreglar y piezas de repuesto a la venta.

La tercera razón es, quizá, la más importante: reparar enseña. Para arreglar algo hay que entender cómo funciona, observar con paciencia, probar y equivocarse. Son las mismas habilidades que se piden en una clase de ciencias o de tecnología, solo que aplicadas a algo que tenemos en las manos.

Por eso propongo que cada escuela organice, al menos una vez por semestre, un taller de reparación al que estudiantes, familias y vecinos lleven objetos descompuestos para aprender a arreglarlos juntos. No resolverá todos los problemas, pero nos ayudará a mirar de otra forma lo que tenemos antes de tirarlo.

Texto de Aulapedia.

Preguntas sobre «Reparar también es aprender»

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Texto 2 · preguntas 7 a 11

Celulares en el salón: ni prohibir ni ignorar

Cada inicio de ciclo escolar vuelve la misma discusión: ¿hay que prohibir los celulares en el salón de clases? Para unos, el teléfono es el peor enemigo de la atención; para otros, es una herramienta que ya forma parte de la vida y que la escuela no puede dejar en la puerta. Me parece que las dos posturas tienen algo de razón y que, justamente por eso, ninguna de las dos basta por sí sola.

Es difícil negar que el celular distrae. Basta una notificación para que la mente se vaya de la clase, y volver a concentrarse cuesta más de lo que creemos. Quien ha intentado estudiar con el teléfono boca arriba sobre la mesa lo sabe. Además, muchas aplicaciones están diseñadas para que no queramos soltarlas: no es solo una cuestión de fuerza de voluntad, sino de cómo funcionan.

Sin embargo, prohibirlo sin más tampoco resuelve el problema. Fuera de la escuela, los estudiantes seguirán usando el celular todos los días, y nadie les habrá enseñado a hacerlo con criterio: a buscar información confiable, a reconocer una noticia falsa, a cuidar sus datos personales o a ponerle límites a su propio tiempo frente a la pantalla. Si la escuela no enseña eso, ¿quién lo hará?

Por eso propongo un punto intermedio: que el celular permanezca guardado durante la clase, salvo cuando el docente decida usarlo para una actividad concreta, y que esas actividades sirvan para aprender a usarlo mejor. No se trata de elegir entre el teléfono y la atención, sino de aprender a decidir cuándo tiene cada uno su lugar.

Una regla así exige más que una prohibición: obliga a planear, a acordar normas con el grupo y a revisarlas. Pero también deja algo que una prohibición no deja: estudiantes que saben guardar el celular por decisión propia, no solo porque se lo ordenaron.

Texto de Aulapedia.

Preguntas sobre «Celulares en el salón: ni prohibir ni ignorar»

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Texto 3 · preguntas 12 a 16

Nuestra América (fragmento)

Cree el aldeano vanidoso que el mundo entero es su aldea, y con tal que él quede de alcalde, o le mortifique al rival que le quitó la novia, o le crezcan en la alcancía los ahorros, ya da por bueno el orden universal, sin saber de los gigantes que llevan siete leguas en las botas y le pueden poner la bota encima, ni de la pelea de los cometas en el Cielo, que van por el aire dormidos engullendo mundos. Lo que quede de aldea en América ha de despertar. Estos tiempos no son para acostarse con el pañuelo a la cabeza, sino con las armas de almohada, como los varones de Juan de Castellanos: las armas del juicio, que vencen a las otras. Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra.

No hay proa que taje una nube de ideas. Una idea enérgica, flameada a tiempo ante el mundo, para, como la bandera mística del juicio final, a un escuadrón de acorazados. Los pueblos que no se conocen han de darse prisa para conocerse, como quienes van a pelear juntos. Los que se enseñan los puños, como hermanos celosos, que quieren los dos la misma tierra, o el de casa chica, que le tiene envidia al de casa mejor, han de encajar, de modo que sean una, las dos manos. Los que, al amparo de una tradición criminal, cercenaron, con el sable tinto en la sangre de sus mismas venas, la tierra del hermano vencido, del hermano castigado más allá de sus culpas, si no quieren que les llame el pueblo ladrones, devuélvanle sus tierras al hermano. Las deudas del honor no las cobra el honrado en dinero, a tanto por la bofetada. Ya no podemos ser el pueblo de hojas, que vive en el aire, con la copa cargada de flor, restallando o zumbando, según la acaricie el capricho de la luz, o la tundan y talen las tempestades: ¡los árboles se han de poner en fila, para que no pase el gigante de las siete leguas! Es la hora del recuento, y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes.

José Martí, Nuestra América (1891). Dominio público.

Preguntas sobre «Nuestra América (fragmento)»

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Aulapedia no está afiliada a la UNAM, el IPN, Ceneval ni a ninguna institución. Las preguntas son originales.

Qué se pregunta y cómo se resuelve

Un texto argumentativo quiere convencer. Su núcleo es la tesis, la postura del autor, y alrededor de ella se organizan los argumentos (las razones que la apoyan), los ejemplos y, en los textos más cuidados, una objeción con su respuesta. El temario del EXANI-II que publica Ceneval incluye textos argumentativo-periodísticos y ensayos académicos, y pide, por ejemplo, interpretar la postura de un autor.

Las preguntas de esta página te entrenan para encontrar la tesis aunque no esté en la primera línea, distinguir un hecho (algo que se puede comprobar) de una opinión (una valoración o una propuesta), reconocer qué función cumple un párrafo o un conector y deducir el propósito de quien escribe. El fragmento de Martí, de 1891, añade una dificultad propia del ensayo literario: argumentar con metáforas.

Lo que tienes que saber

  • La tesis responde a «¿qué quiere el autor que piense el lector?»; los argumentos, a «¿por qué?».
  • Los conectores señalan la función de cada parte: «por eso» introduce una conclusión; «sin embargo» o «pero», una objeción o un matiz.
  • Un hecho se puede comprobar; una opinión lleva valoraciones o propuestas: «debería», «lo más importante», «me parece», «propongo».
  • Una anécdota al principio suele servir para presentar el tema, no para demostrar la tesis.

Errores frecuentes

  • Confundir la tesis del autor con la opinión contraria que él mismo cita para refutarla.
  • Tomar como hecho una afirmación con palabras valorativas.
  • Leer al pie de la letra una metáfora, como unas «trincheras de ideas».

Cómo usar esta práctica en clase

  • Pide al grupo que subraye con un color la tesis, con otro los argumentos y con un tercero la objeción y su respuesta.
  • Organiza un debate breve: la mitad del grupo defiende la tesis de uno de los artículos y la otra mitad, la postura contraria, con argumentos propios.

A qué temarios corresponde

Las preguntas son propias; el tema coincide con estas referencias públicas:

  • EXANI-II, Comprensión lectora: ámbito de estudio (texto argumentativo-periodístico y ensayo académico), temario de Ceneval de marzo de 2022
  • EXANI-I, Comprensión lectora
  • CCH, TLRIID I (unidad 3, géneros periodísticos de opinión) y TLRIID III (unidades 1 y 3, artículo de opinión y ensayo académico)

Preguntas frecuentes

¿Por qué un texto de José Martí?

Porque «Nuestra América» (1891) es uno de los ensayos más leídos de América Latina y obliga a interpretar metáforas, una de las tareas de la comprensión lectora. Martí murió en 1895, así que el texto es de dominio público en México.

¿Los artículos de opinión expresan la postura de Aulapedia?

Son textos escritos para practicar: plantean una postura con argumentos para que se pueda analizar. Lo importante es reconocer cómo argumentan, no estar de acuerdo con ellos.

¿Son preguntas del examen real?

No. Son preguntas originales de Aulapedia sobre textos argumentativos y de opinión, un tema que aparece en los temarios y guías que publican las instituciones. Aulapedia no está afiliada a la UNAM, el IPN, Ceneval ni a ninguna institución.

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