Leyenda · 7 a 10 años · 7 min
La leyenda de la ciudad sumergida de Antela
¿Has oído alguna vez una campana que suena debajo del agua? En A Limia, una comarca llana y verde de Ourense, en el sur de Galicia, hay gente mayor que asegura que sus abuelos la oyeron. El sonido venía del fondo de la laguna de Antela, una laguna tan grande que parecía un mar en medio de los campos.
Cuentan que, hace muchísimo tiempo, donde estaba la laguna no había agua, sino una ciudad llamada Antioquía. Era grande y rica, con casas de piedra, torres altas y una iglesia con unas campanas que se oían desde muy lejos. Pero sus vecinos, de tanto tener, se habían vuelto egoístas. Nadie compartía nada con nadie.
Una mañana de invierno llegó a la ciudad un pobre. Iba descalzo, con la ropa hecha jirones y la barba blanca de escarcha. Llamó a la primera puerta.
—Por caridad, ¿me da un trozo de pan?
—¡Largo de aquí! —le contestaron, y le cerraron la puerta en las narices.
Llamó a otra puerta, y a otra, y a otra. En unas casas no le abrieron. En otras le soltaron a los perros. En la casa más rica de todas, el dueño se asomó a la ventana con la boca llena, lo miró de arriba abajo y cerró los postigos.
Al final de la ciudad, junto a la muralla, había una casa pequeña donde vivía una mujer con sus dos hijos. Esa mañana había cocido pan, y toda la casa olía a corteza caliente. Cuando el pobre llamó, la mujer abrió, lo vio temblando de frío y no se lo pensó dos veces.
—Pase, pase, que fuera hiela.
Lo sentó junto al fuego y le dio el pan más grande que tenía, aunque era casi todo lo que les quedaba para la semana.
El pobre comió despacio y en silencio. Después se levantó y le habló en voz baja:
—Esta noche, sal de la ciudad con tus hijos. Sube al monte y no mires atrás, oigas lo que oigas.
La mujer no entendió nada, pero algo en aquella voz la hizo obedecer. Nadie supo nunca quién era el pobre. Hay quien cuenta que era el mismo Jesucristo, disfrazado de mendigo para poner a prueba a la ciudad.
Esa noche, la mujer y sus hijos salieron en silencio, con un hatillo y un farol, y empezaron a subir la cuesta del monte. A sus espaldas oyeron ruidos extraños: un rumor como de río crecido, un crujir de piedras, las campanas de la iglesia tocando solas. Los niños quisieron darse la vuelta, pero su madre les apretó la mano.
—No miréis. Seguid andando.
Cuando amaneció y llegaron a lo alto, por fin se volvieron. Donde la noche anterior estaba Antioquía, con sus torres y sus casas ricas, solo había agua: una laguna inmensa y quieta, que reflejaba el cielo como un espejo. La ciudad entera había desaparecido.
Desde entonces, dicen en A Limia, en algunas noches especiales, como la de San Juan, se oyen las campanas de Antioquía sonando en el fondo de la laguna.
A mediados del siglo XX, la laguna de Antela se desecó para convertir el terreno en campos de cultivo. Donde antes había agua, hoy hay sembrados y caminos. Y nadie ha encontrado nunca una torre, ni una campana, ni una sola piedra de Antioquía.
Pero los mayores siguen contando la historia. Porque una ciudad puede desaparecer bajo el agua, dicen, pero no desaparece el recuerdo de quien abrió la puerta.
Después de leer
1. ¿Qué pedía el pobre en las casas de Antioquía?
Respuesta orientativa
Un trozo de pan, por caridad.
2. ¿Qué le pidió el pobre a la mujer que lo ayudó?
Respuesta orientativa
Que esa misma noche saliera de la ciudad con sus hijos, subiera al monte y no mirara atrás, oyera lo que oyera.
3. ¿Por qué crees que la mujer compartió su pan, si le quedaba tan poco?
Respuesta orientativa
Porque era generosa y sintió compasión al verlo temblando de frío. Quizá, como tenía poco, sabía bien lo que es pasar necesidad.
4. ¿Por qué dicen que en la laguna se oían campanas?
Respuesta orientativa
Porque la ciudad de Antioquía, con su iglesia y sus campanas, quedó bajo el agua, y la gente decía que las campanas seguían sonando en el fondo.
5. La leyenda castiga a toda una ciudad por su egoísmo. ¿Qué crees que quería enseñar a quienes la escuchaban?
Respuesta orientativa
Respuesta abierta. Valora que hable de la generosidad, de ayudar a quien lo necesita y de que la riqueza no sirve de nada si no se comparte.
Palabras para aprender
- comarca
- Territorio con varios pueblos que comparten paisaje y costumbres.
- jirón
- Trozo roto de una tela. Ropa «hecha jirones» es ropa muy rota.
- escarcha
- Capa fina de hielo que se forma con el frío de la noche.
- postigo
- Puertecilla de madera que cierra una ventana por dentro.
- hatillo
- Pequeño bulto de ropa y cosas imprescindibles, envuelto en un pañuelo.
- desecar
- Quitar el agua de un terreno para dejarlo seco.
Ideas para el aula
- Busca A Limia y la provincia de Ourense en el mapa de Galicia e investiga qué era la laguna de Antela.
- Hay leyendas de pueblos bajo el agua en muchos lugares, como la del lago de Sanabria, en Zamora. Busca una y compárala con esta: ¿qué se repite?
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