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Leyenda · 9 a 12 años · 7 min

La leyenda de la Llorona

En muchos pueblos de México, cuando la noche está muy callada y el viento sopla sobre el agua, hay quien dice que se oye un llanto largo y triste. Viene de lejos, se acerca, se aleja otra vez. Los perros levantan las orejas. Las abuelas dejan de platicar. Y alguien, en voz muy baja, dice:

—Es la Llorona.

Nadie cuenta su historia exactamente igual. En cada pueblo y en cada familia, la leyenda cambia un poco: cambia el lugar, cambia el vestido, cambia el nombre del río. Pero hay cosas que casi siempre se repiten. Esta es una de las muchas maneras de contarla.

Hace mucho tiempo, a la orilla de un lago lleno de canales, vivía una mujer joven con sus hijos. Por las mañanas los llevaba a ver las garzas blancas que pescaban entre los tules, y por las tardes les cantaba mientras el agua se ponía dorada. Los vecinos decían que nunca habían visto a una madre tan cariñosa: les tejía la ropa, les peinaba el pelo con los dedos y no se dormía hasta oírlos respirar tranquilos.

Pero un día, nadie sabe muy bien cómo, los niños desaparecieron. Unos dicen que los perdió de vista un momento, un día de mercado, entre mucha gente. Otros, que se alejaron jugando una tarde de niebla y ya no encontraron el camino de regreso. Y hay quien dice que ella misma nunca llegó a saber qué había pasado. Lo único que todos cuentan es que, desde ese día, la mujer no volvió a tener paz.

Los buscó por todas partes. Recorrió calles, caminos y milpas. Se subió a una canoa y los llamó por los canales, de día y de noche, hasta quedarse sin voz. Preguntó a los pescadores, a las vendedoras del mercado, a los niños que jugaban en la orilla. Nadie los había visto.

Dicen que los buscó tanto, tanto, que se le olvidó volver a casa. Que siguió caminando con su vestido blanco, que con los años se volvió de niebla, y que todavía hoy recorre los ríos y los lagos cuando cae la noche. Y que, cuando sopla el viento, se la oye llamar a sus hijos:

—¡Ay, mis hijos!

Por eso, en muchas casas de México, las abuelas aprovechan la leyenda para pedir a los niños que no se acerquen solos al agua cuando oscurece.

La Llorona es una leyenda muy antigua. En el siglo XVI, fray Bernardino de Sahagún, un fraile franciscano que pasó muchos años escuchando a los sabios nahuas y escribiendo lo que le contaban, reunió todo ese saber en una obra enorme, de doce libros: la Historia general de las cosas de Nueva España. En el último libro, entre las señales extrañas que, según los nahuas, anunciaron la llegada de los españoles, aparece una que llama la atención: la sexta. De noche se oía a una mujer que lloraba a gritos por sus hijos y preguntaba adónde podría llevarlos. Mucha gente relaciona esa señal con la Llorona: sería el rastro escrito más antiguo de su llanto.

Han pasado más de cuatrocientos años, y la Llorona sigue llorando en los cuentos. Se cuenta en las noches de lluvia, en los campamentos y alrededor de la mesa cuando se va la luz. Y cada otoño, en temporada de Día de Muertos, en los canales de Xochimilco, en la Ciudad de México, se representa su historia sobre el agua, mientras el público la mira desde las trajineras.

¿Por qué la seguimos contando? Quizá porque todos sabemos lo que es perder algo que queremos mucho. Quizá porque nos recuerda que hay que cuidar a los que tenemos cerca. O quizá porque, cuando el viento sopla de noche sobre el agua, de verdad parece que alguien llora a lo lejos.

Después de leer

  1. 1. ¿Qué pasó con los hijos de la mujer, según la leyenda?

    Respuesta orientativa

    Desaparecieron un día y nadie sabe bien cómo. Hay varias versiones: que los perdió de vista entre la gente del mercado, que se alejaron jugando una tarde de niebla… Ella los buscó por todas partes y no los encontró.

  2. 2. ¿Qué escribió fray Bernardino de Sahagún que se oía de noche antes de la llegada de los españoles?

    Respuesta orientativa

    Que se oía a una mujer que lloraba a gritos por sus hijos y preguntaba adónde podría llevarlos. Era la sexta de las señales extrañas que recogió en el último libro de su Historia general.

  3. 3. ¿Por qué crees que la leyenda cambia de un pueblo a otro?

    Respuesta orientativa

    Porque es de tradición oral: se ha contado de boca en boca durante siglos, y cada pueblo y cada familia la adapta a su lugar (su río, su lago) y le añade o le quita detalles.

  4. 4. Al principio, el texto cuenta lo mucho que la mujer cuidaba a sus hijos. ¿Qué nos ayuda a entender ese detalle sobre su llanto?

    Respuesta orientativa

    Que llora de pena y de amor: los quería tanto que no puede dejar de buscarlos. Por eso nos parece más triste que temible.

  5. 5. Las abuelas usan la leyenda para que los niños no se acerquen solos al agua de noche. ¿Te parece una buena manera de enseñar a tener cuidado? ¿Se te ocurre otra?

    Respuesta orientativa

    Respuesta abierta. Valora que reconozca que muchas leyendas sirven para avisar de un peligro y que proponga otras formas de explicarlo sin asustar.

Palabras para aprender

garza
Ave de patas y cuello muy largos que vive junto al agua y se alimenta de peces.
tule
Planta alta y delgada que crece en el agua de lagos y pantanos.
fraile
Hombre que pertenece a una orden religiosa católica, como los franciscanos.
nahuas
Pueblos de México que hablan náhuatl, entre ellos los antiguos mexicas.
rastro
Señal o huella que deja algo que ya pasó.
trajinera
Barca de fondo plano, pintada de colores, que navega por los canales de Xochimilco.

Ideas para el aula

  • Pregunta en casa cómo cuentan la Llorona en tu familia y compara las versiones en clase: ¿qué cambia y qué se repite siempre?
  • Busca Xochimilco en un mapa de la Ciudad de México e investiga qué son sus canales, sus chinampas y sus trajineras.
  • Escribe un final distinto para la leyenda en el que la mujer encuentre por fin un poco de paz.

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