Leyenda · 10 a 12 años · 8 min
La leyenda de los amantes de Teruel
En Teruel, en una sala silenciosa junto a la iglesia de San Pedro, hay dos figuras blancas de alabastro tumbadas una al lado de la otra: un joven y una joven. Tienen las manos tendidas, tan cerca que casi se tocan. Casi. Para entender por qué, hay que volver a comienzos del siglo XIII, cuando, según la tradición, ocurrió esta historia.
Teruel era entonces una villa pequeña de Aragón, levantada sobre un cerro y rodeada de murallas. Allí vivían dos familias que se conocían de toda la vida: los Segura, que eran muy ricos, y los Marcilla, que tenían buen nombre pero poco dinero. Isabel de Segura y Diego de Marcilla habían crecido jugando por las mismas calles. Y un día, sin darse cuenta, dejaron de ser solo amigos.
Cuando Diego pidió al padre de Isabel permiso para casarse con ella, el hombre negó con la cabeza.
—Eres un buen muchacho —le dijo—, pero no tienes con qué mantener a mi hija.
Diego no se rindió. Le pidió un plazo: cinco años para hacer fortuna lejos de Teruel. Isabel, por su parte, le prometió que lo esperaría. Y su padre, al verla tan decidida, acabó aceptando: si en cinco años Diego volvía rico, la boda se celebraría.
Se despidieron junto a la puerta de la muralla, una mañana de niebla.
—Cinco años —dijo Diego.
—Cinco años —repitió Isabel.
Y él se marchó a la guerra, como hacían entonces muchos jóvenes que buscaban fortuna.
Los años pasaron despacio. Isabel se asomaba cada tarde a la ventana que daba al camino, pero las noticias de Diego llegaban muy de vez en cuando, y luego dejaron de llegar. Muchos pretendientes llamaron a la puerta de los Segura, y ella los rechazó a todos. Su padre esperó hasta el último día del plazo. Pero cuando se cumplieron los cinco años y Diego no había vuelto, Isabel ya no pudo negarse más: aceptó casarse con el hombre que su padre había elegido.
La boda se celebró con música y banquete. Y al día siguiente —solo un día después— entró en Teruel un jinete cubierto de polvo, en un caballo agotado, con las alforjas llenas de oro. Era Diego. Había cumplido su palabra. Pero había llegado tarde.
Cuando supo la noticia, sintió que el mundo se le venía abajo. Esa noche consiguió ver a Isabel a solas un momento, en el patio de su casa, bajo la luna.
—Solo te pido una cosa —le dijo—. Un beso. Uno solo, y me iré para siempre.
Isabel tenía los ojos llenos de lágrimas. Lo seguía queriendo. Pero ahora estaba casada, y había dado su palabra.
—No puedo, Diego —susurró—. No puede ser.
Diego no dijo nada más. Sintió que el corazón se le rompía de pena, cayó al suelo sin un quejido y ya no se levantó.
Al día siguiente, todo Teruel acudió a la iglesia de San Pedro para despedirlo. En mitad del silencio entró una mujer vestida de negro, con un velo sobre la cara. Era Isabel. Caminó despacio hasta donde descansaba Diego, se inclinó y le dio el beso que le había negado la noche anterior. Después apoyó la cabeza en su pecho y se quedó quieta. Cuando fueron a levantarla, vieron que también ella había muerto de pena.
Los enterraron juntos, en la misma iglesia. Y desde entonces se les conoce como los Amantes de Teruel.
La historia se contó de padres a hijos durante siglos. En 1837, el escritor Juan Eugenio Hartzenbusch la convirtió en una obra de teatro, «Los amantes de Teruel», que tuvo un éxito enorme.
Hoy, según la tradición, Isabel y Diego reposan en el Mausoleo de los Amantes, en aquella sala silenciosa del principio. El escultor Juan de Ávalos talló sus figuras con las manos casi juntas, pero sin llegar a tocarse. Quizá para recordar a todo el que los visita lo cerca que estuvieron de ser felices.
Después de leer
1. ¿Cuánto tiempo prometió Isabel esperar a Diego, y para qué se marchó él?
Respuesta orientativa
Cinco años. Diego se marchó para hacer fortuna y poder casarse con ella con el permiso de su padre.
2. ¿Qué le pidió Diego a Isabel cuando volvió, y qué le respondió ella?
Respuesta orientativa
Le pidió un beso, uno solo. Ella se lo negó porque ya estaba casada y había dado su palabra.
3. ¿Por qué el padre de Isabel no quería que se casara con Diego?
Respuesta orientativa
Porque la familia de Diego tenía poco dinero y el padre pensaba que no podría mantener a su hija.
4. ¿Por qué crees que Isabel le negó el beso, si todavía lo quería?
Respuesta orientativa
Porque se acababa de casar y para ella la palabra dada era muy importante: eligió ser leal a su promesa, aunque le doliera.
5. El escultor talló las manos de los amantes casi juntas, pero sin llegar a tocarse. ¿Qué crees que quiso expresar?
Respuesta orientativa
Respuesta abierta. Valora que lo relacione con un amor que estuvo muy cerca de cumplirse y no se cumplió, como Diego, que llegó solo un día tarde.
Palabras para aprender
- alabastro
- Piedra blanca, un poco transparente, que se usa para hacer esculturas.
- villa
- Población más grande e importante que una aldea.
- plazo
- Tiempo que se da para hacer algo.
- pretendiente
- Persona que quiere casarse con otra y lo pide.
- alforjas
- Bolsas dobles que se cuelgan del lomo de un caballo o de un burro para llevar cosas.
- mausoleo
- Sepulcro grande y lujoso, a veces dentro de un edificio.
Ideas para el aula
- Escribe la carta que Diego podría haberle enviado a Isabel durante esos cinco años. ¿Qué le contaría? ¿Qué le prometería?
- Compara esta leyenda con otra historia de amor imposible, como la leyenda de los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl: ¿en qué se parecen y en qué se diferencian?
- Busca Teruel en el mapa de Aragón e investiga por qué son famosas sus torres mudéjares.
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