René Descartes: el método, la duda y «pienso, luego existo»
El padre del racionalismo: quiso un saber tan seguro como las matemáticas y lo encontró dudando de todo hasta dar con «pienso, luego existo».
Apartados del tema (13)
Quién fue Descartes
René Descartes nació en 1596 en La Haye, un pueblo de Turena, en Francia, que hoy lleva su nombre. Estudió en el colegio jesuita de La Flèche, uno de los mejores de su tiempo, y salió de él con la impresión de haber aprendido mucho que no era seguro: solo las matemáticas le parecían ciertas. Viajó como soldado por Europa y, según contó él mismo, la noche del 10 de noviembre de 1619, en Alemania, tuvo tres sueños que le confirmaron su vocación: reconstruir todo el saber sobre bases firmes.
Desde 1628 o 1629 vivió en Holanda, donde había más libertad para publicar. En 1637 sacó en Leiden, en francés y sin su nombre, el Discurso del método, prólogo de tres ensayos científicos: la Dióptrica, los Meteoros y la Geometría, donde nace la geometría analítica. Después vinieron las Meditaciones metafísicas (1641) y los Principios de la filosofía (1644), en latín. En 1649 aceptó la invitación de la reina Cristina de Suecia y murió en Estocolmo en febrero de 1650.

René Descartes
- Nació
- La Haye (Turena, Francia; hoy se llama Descartes), 31 de marzo de 1596
- Murió
- Estocolmo (Suecia), 11 de febrero de 1650
- Época
- Filosofía moderna: el racionalismo (siglo XVII)
- Obras
- Discurso del método (1637), Meditaciones metafísicas (1641), Principios de la filosofía (1644), Las pasiones del alma (1649)
El contexto: la revolución científica y la duda
Descartes vive un tiempo de crisis. La física de Aristóteles, que se había enseñado durante siglos, se derrumba ante Copérnico y Galileo; las guerras de religión enfrentan a Europa, y autores como Montaigne ponen de moda el escepticismo. ¿Hay algo de lo que se pueda estar seguro? Descartes cree que sí, si se sigue el camino de las matemáticas, cuyas verdades son ciertas para todos: la razón bien dirigida puede llegar a un saber universal. Es el racionalismo: la fuente del conocimiento seguro es la razón, no los sentidos.
Las cuatro reglas del método
En la segunda parte del Discurso, Descartes resume su método en cuatro reglas, pocas pero firmes. La primera, la de la evidencia, pide no aceptar nada como verdadero si no se presenta a la mente de forma tan clara y distinta que no haya ocasión de dudar. La segunda, el análisis, divide cada dificultad en tantas partes como se pueda. La tercera, la síntesis, ordena los pensamientos empezando por lo más simple y subiendo poco a poco hasta lo más complejo. La cuarta, la enumeración, revisa todo para estar seguro de no omitir nada.
Detrás está la forma de trabajar de la geometría: partir de verdades evidentes, captadas por la intuición, y avanzar por deducción, paso a paso, sin saltarse ninguno.
La duda metódica y el «pienso, luego existo»
Para encontrar una primera verdad evidente, Descartes decide dudar de todo lo que admita la menor duda. No es la duda del escéptico, que se queda en ella, sino una duda metódica: un medio para llegar a la certeza. Duda de los sentidos, porque a veces engañan; duda de que el mundo exista, porque no hay señales seguras para distinguir la vigilia del sueño, y en las Meditaciones imagina incluso un genio maligno, muy poderoso, que lo engañara en las matemáticas.
Pero hay algo que resiste: mientras dudo, estoy pensando, y para pensar tengo que existir. «Pienso, luego existo» es la primera verdad, tan firme que ninguna suposición de los escépticos puede quebrarla. De ella saca Descartes el criterio de verdad: será cierto todo lo que se conciba tan clara y distintamente como el cogito. Y saca también qué es ese yo: una cosa que piensa (res cogitans), que duda, entiende, quiere e imagina.
Dios, el mundo y las tres sustancias
Desde el cogito, Descartes busca salir de sí mismo. En su mente encuentra ideas innatas, que no vienen de los sentidos, y entre ellas la de un ser perfecto e infinito. Esa idea no puede venir de él, que es imperfecto (duda): tiene que haberla puesto Dios. Y un Dios perfecto no engaña, así que garantiza que lo que percibimos clara y distintamente es verdadero: también que existe el mundo.
La realidad queda dividida en tres sustancias: la pensante (las mentes), la infinita (Dios) y la extensa (los cuerpos, cuya esencia es ocupar espacio). El mundo material funciona como una máquina, solo con extensión y movimiento: es el mecanicismo, y por eso Descartes veía a los animales como autómatas. El ser humano es la unión de una mente y un cuerpo, dos sustancias distintas que se comunican, según él, en la glándula pineal del cerebro. Explicar cómo lo hacen es el problema de la relación entre mente y cuerpo, que sigue abierto.
Descartes en la línea del tiempo de la filosofía
Con Descartes empieza la filosofía moderna. En la línea se ve que es contemporáneo de Hobbes y que entre él y Aristóteles, cuya física quiso sustituir, pasan casi dos mil años.
- Filosofía antigua
- Filosofía medieval
- Filosofía moderna
- Filosofía contemporánea
Filosofía antigua (hacia 624 a. C.-500 d. C.)
Tales de Mileto
Considerado el primer filósofo: buscó el principio de todas las cosas y dijo que era el agua.
Anaximandro
Discípulo de Tales en Mileto: el principio es lo indefinido e ilimitado, el ápeiron.
Pitágoras
Creció en Samos y reunió a sus discípulos en Crotona: la realidad tiene una estructura de números y armonía.
Anaxímenes
Tercero de los milesios: el principio es el aire, que al condensarse y enrarecerse forma todo.
Parménides
De Elea: el ser es uno, eterno e inmóvil; el cambio y la pluralidad son opinión de los sentidos.
Heráclito
De Éfeso: todo cambia, y el cambio sigue una ley, el logos; el fuego es el principio del cosmos.
Anaxágoras
Vivió muchos años en Atenas, donde lo procesaron por impiedad: infinitas semillas que ordena una inteligencia, el nous.
Empédocles
De Agrigento: todo sale de cuatro raíces (agua, aire, fuego y tierra) que unen el Amor y separa el Odio.
Protágoras
El más famoso de los sofistas: «el hombre es la medida de todas las cosas».
Sócrates
Filosofó por las calles de Atenas preguntando qué es la virtud; condenado a muerte, no dejó nada escrito.
Demócrito
De Abdera: todo está hecho de átomos indivisibles que se mueven en el vacío.
Platón
Discípulo de Sócrates y fundador de la Academia: la teoría de las ideas y el Estado justo de la «República».
Aristóteles
Discípulo de Platón y maestro de Alejandro; fundó el Liceo: sustancia, causas, lógica y ética de la virtud.
Epicuro
Fundó en Atenas la escuela del Jardín: la felicidad es el placer sereno, sin dolor ni miedo.
Agustín de Hipona
Obispo del norte de África: une la fe cristiana y la filosofía de Platón (Confesiones, La ciudad de Dios).
Hipatia de Alejandría
Matemática, astrónoma y filósofa neoplatónica de Alejandría, donde murió asesinada.
Filosofía medieval (501-1500)
Averroes
Filósofo y médico andalusí nacido en Córdoba, el gran comentarista de Aristóteles.
Tomás de Aquino
Une la fe cristiana y la filosofía de Aristóteles; cinco vías para demostrar a Dios (Suma teológica).
Guillermo de Ockham
Franciscano inglés: separa la fe de la razón y pide explicar con los menos supuestos posibles (la «navaja»).
Filosofía moderna (1501-1800)
Thomas Hobbes
Inglés: para salir de la guerra de todos contra todos, se pacta un poder absoluto (Leviatán).
René Descartes
Francés, padre del racionalismo: el método, la duda y «pienso, luego existo» («Discurso del método»).
John Locke
Inglés, empirista: la mente nace como una hoja en blanco; el poder se funda en el consentimiento.
David Hume
Escocés, empirista: todo conocimiento viene de las impresiones; critica la idea de causa.
Jean-Jacques Rousseau
Ginebrino: el ser humano nace bueno y la sociedad lo corrompe; la voluntad general (El contrato social).
Immanuel Kant
De Königsberg: los límites de la razón («Crítica de la razón pura»), el imperativo categórico y la Ilustración.
G. W. F. Hegel
Idealista alemán: la realidad es razón que se despliega en la historia de forma dialéctica.
Filosofía contemporánea (1801-2000)
John Stuart Mill
Inglés, utilitarista: es buena la acción que da la mayor felicidad; defensor de la libertad individual (Sobre la libertad).
Karl Marx
Alemán: la economía mueve la historia, que es lucha de clases; crítica del capitalismo (El capital).
Friedrich Nietzsche
Alemán: crítica de la moral y de la metafísica, la muerte de Dios y el superhombre («Así habló Zaratustra»).
José Ortega y Gasset
Madrileño: la razón vital y el perspectivismo; cada vida, con su circunstancia («Meditaciones del Quijote»).
Ludwig Wittgenstein
Vienés: los problemas filosóficos nacen de cómo usamos el lenguaje (Tractatus, Investigaciones filosóficas).
Hannah Arendt
Alemana exiliada en Estados Unidos: el totalitarismo y el mal que cometen personas corrientes (Eichmann en Jerusalén).
Simone de Beauvoir
Francesa, existencialista: lo que se entiende por ser mujer lo construye la sociedad, no la naturaleza (El segundo sexo).
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Las etapas van por siglos, como en muchos manuales, y sus límites son convencionales: la antigua empieza con Tales y llega al siglo V; la medieval, del VI al XV; la moderna, del XVI al XVIII, y la contemporánea, desde el XIX. Agustín de Hipona vivió al final de la Antigüedad, pero abre la filosofía cristiana que sigue la Edad Media. De muchos filósofos griegos solo se conocen fechas aproximadas.
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Esquema de la filosofía de Descartes
El esquema sigue el orden del Discurso: la crisis del saber que lo empuja, las cuatro reglas, la duda que acaba en el cogito y la reconstrucción del mundo con las tres sustancias. Con huecos, sirve para comprobar que se recuerda la secuencia, que es lo que da sentido a cada paso.
Contexto
- La revolución científicaCopérnico y Galileo derriban la física de Aristóteles: hace falta un saber nuevo.
- Una época de dudasGuerras de religión y escepticismo: ¿hay algo de lo que se pueda estar seguro?
- El modelo de las matemáticasSus verdades son ciertas para todos: Descartes quiere un método igual de seguro.
El método
- EvidenciaNo aceptar nada como verdadero si no se presenta de forma clara y distinta.
- AnálisisDividir cada dificultad en tantas partes como se pueda.
- SíntesisOrdenar los pensamientos de lo más simple a lo más complejo.
- EnumeraciónRevisarlo todo para estar seguro de no omitir nada.
Duda y cogito
- Los sentidos engañanA veces nos engañan: no hay que fiarse de lo que alguna vez nos ha engañado.
- El argumento del sueñoNo hay señales seguras para distinguir la vigilia del sueño.
- El genio maligno¿Y si un ser poderoso me engañara incluso en las matemáticas? («Meditaciones»).
- Pienso, luego existoAunque dude de todo, mientras dudo pienso, y si pienso, existo: la primera certeza.
Las tres sustancias
- Sustancia pensante (res cogitans)El yo, la mente, cuya esencia es pensar.
- Dios (sustancia infinita)La idea de un ser perfecto no puede venir de mí; Dios garantiza lo evidente.
- Sustancia extensa (res extensa)Los cuerpos, que son extensión y movimiento: el mundo como una máquina.
- Dualismo de mente y cuerpoDos sustancias distintas que se comunican en el cerebro, por la glándula pineal.
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Comentario de texto: «pienso, luego existo» (Discurso del método)
El fragmento es el pasaje de la cuarta parte del Discurso del método donde aparece el cogito. La traducción es de Aulapedia, hecha desde el francés de la primera edición (1637).
Pero enseguida me di cuenta de que, mientras quería pensar así que todo era falso, era necesario que yo, que lo pensaba, fuera algo. Y al advertir que esta verdad, pienso, luego existo, era tan firme y tan segura que todas las suposiciones más extravagantes de los escépticos no eran capaces de hacerla tambalear, juzgué que podía aceptarla sin escrúpulo como el primer principio de la filosofía que buscaba.
Después, examinando con atención lo que yo era, vi que podía fingir que no tenía ningún cuerpo y que no había ningún mundo ni ningún lugar donde yo estuviera, pero que no por eso podía fingir que yo no existía; al contrario, del hecho mismo de que pensaba en dudar de la verdad de las otras cosas se seguía con toda evidencia y certeza que yo existía, mientras que, si solo hubiera dejado de pensar, aunque todo lo demás que alguna vez había imaginado hubiera sido verdad, no tenía ninguna razón para creer que yo hubiera existido. Conocí por ello que yo era una sustancia cuya esencia o naturaleza entera no es sino pensar, y que, para existir, no necesita ningún lugar ni depende de ninguna cosa material. De modo que este yo, es decir, el alma por la que soy lo que soy, es enteramente distinta del cuerpo, e incluso más fácil de conocer que él, y aunque el cuerpo no existiera, ella no dejaría de ser todo lo que es.
René Descartes, Discurso del método (1637), cuarta parte. Traducción de Aulapedia desde el francés (texto francés de la primera edición (Leiden, Jan Maire, 1637), en la edición de C. Adam y P. Tannery, t. VI, pp. 32-33, en Wikisource), cotejada con la traducción inglesa de J. Veitch (1850).
El comentario, paso a paso
El comentario sigue el orden del propio razonamiento de Descartes: de la duda al primer principio, y de este a lo que es el yo.
Localización. ¿De qué autor y obra es, y cuándo se escribió?
Ver la respuesta: Localización
El texto pertenece a la cuarta parte del Discurso del método, que René Descartes publicó en Leiden en 1637, en francés, como prólogo de tres ensayos científicos. Tras exponer las reglas del método y aplicar la duda a los sentidos, a los razonamientos y a la distinción entre la vigilia y el sueño, Descartes encuentra aquí la primera verdad de su filosofía.
Tema. ¿De qué trata, en una frase?
Ver la respuesta: Tema
La primera verdad indudable, «pienso, luego existo», y la naturaleza del yo como cosa que piensa.
Idea principal. ¿Qué defiende el autor en el texto?
Ver la respuesta: Idea principal
Aunque dude de todo, mientras pienso no puedo dudar de que existo: «pienso, luego existo» es el primer principio de la filosofía, y de él se sigue que soy una sustancia cuya esencia es pensar, distinta del cuerpo.
Estructura. ¿En qué partes se divide y qué dice cada una?
Ver la respuesta: Estructura
- Primera parte (de «Pero enseguida» a «la filosofía que buscaba»): el hallazgo del cogito: el mismo acto de dudar prueba que existo, una verdad tan firme que resiste las dudas de los escépticos y sirve de primer principio.
- Segunda parte (de «Después, examinando» a «que yo hubiera existido»): el argumento: puedo fingir que no tengo cuerpo ni hay mundo, pero no que no existo mientras pienso; si dejara de pensar, no tendría razón para creer que existo.
- Tercera parte (de «Conocí por ello» al final): la conclusión: soy una sustancia cuya esencia es pensar, que no necesita el cuerpo para existir; el alma es distinta del cuerpo y más fácil de conocer que él.
Conceptos. ¿Qué conceptos usa y qué significan aquí?
Ver la respuesta: Conceptos
- Duda metódica: tener por falso todo lo que admita la menor duda, no para quedarse en ella como los escépticos, sino para encontrar una verdad indudable.
- Pienso, luego existo (cogito): la primera certeza: no se puede dudar de que se existe mientras se piensa, porque dudar ya es pensar.
- Primer principio: la verdad de la que parte todo el sistema, como un axioma en geometría.
- Sustancia: lo que existe por sí mismo y no necesita otra cosa para existir; el yo es una sustancia pensante (res cogitans).
- Alma distinta del cuerpo: el dualismo cartesiano: la mente y el cuerpo son dos sustancias diferentes, una pensante y otra extensa.
Relación con el resto de su filosofía. ¿Cómo encaja con el resto de su filosofía?
Ver la respuesta: Relación con el resto de su filosofía
El cogito es la aplicación de la primera regla del método, la de la evidencia: es la primera idea clara y distinta, y de ella Descartes saca el criterio de verdad para todo lo demás. A partir de aquí, el Discurso demuestra la existencia de Dios, que garantiza la verdad de lo evidente; la del mundo material, la sustancia extensa, la demostrará después, en la sexta de las Meditaciones metafísicas (1641). El paso final del texto, de «existo» a «soy una sustancia que piensa, distinta del cuerpo», es el origen del dualismo cartesiano y del problema de la relación entre mente y cuerpo.
Valoración. ¿Qué valor tiene el texto, en su época y hoy, y qué opinas tú?
Ver la respuesta: Valoración
El cogito convierte al sujeto que piensa en el punto de partida de la filosofía moderna, y su búsqueda de un saber seguro tuvo una enorme influencia. Pero se le hicieron críticas desde muy pronto: se ha objetado que de «pienso» solo se sigue que hay pensamiento, no un yo sustancial, y que separar tanto mente y cuerpo crea el problema de explicar cómo se comunican. Hoy la neurociencia y la filosofía de la mente discuten justo esa separación, mientras la duda metódica sigue siendo un buen modelo de pensamiento crítico.
Conceptos clave
Los términos que conviene definir con precisión al explicar a Descartes:
- Racionalismo: corriente que pone en la razón, y no en los sentidos, la fuente del conocimiento verdadero.
- Duda metódica: poner en cuestión todo lo que no sea absolutamente seguro, para encontrar una verdad indudable.
- Cogito: la primera certeza: «pienso, luego existo», que resiste cualquier duda.
- Evidencia: lo que se presenta a la mente de forma tan clara y distinta que no se puede dudar de ello.
- Ideas innatas: las que la mente trae consigo y no proceden de la experiencia, como la de Dios o la de extensión.
- Genio maligno: hipótesis de las «Meditaciones»: un ser poderoso que podría engañarme incluso en lo que parece más cierto.
- Res cogitans: cosa que piensa: la mente o el alma, cuya esencia es el pensamiento.
- Res extensa: cosa que ocupa espacio: los cuerpos, cuya esencia es tener longitud, anchura y profundidad.
- Mecanicismo: visión de la naturaleza como una máquina que funciona solo con materia y movimiento.
Frases de Descartes: cuáles son suyas
Las tres están en el Discurso del método. Comprobadas en la edición de Adam y Tannery:
- «Pienso, luego existo». Es suya: en francés, «je pense, donc je suis», en la cuarta parte del Discurso del método (1637). La forma latina aparece en las obras en latín: «ego cogito, ergo sum, sive existo» en las Segundas respuestas (1641) y en la traducción latina del Discurso revisada por él (1644), y «ego cogito, ergo sum» en los Principios de la filosofía (1644, I, 7). En las Meditaciones dice «yo soy, yo existo».
- «El buen sentido es la cosa mejor repartida del mundo». Es suya: es la primera frase del Discurso del método, y tiene algo de ironía: nadie cree que le falte. Enseguida añade que no basta con tener buen ingenio, que lo principal es aplicarlo bien.
- «Divide cada dificultad en tantas partes como sea posible». Es suya: es la segunda regla del método, en la segunda parte del Discurso: dividir cada dificultad en tantas partes como se pueda y sea necesario para resolverla mejor.
La influencia de Descartes
A Descartes se le llama el padre de la filosofía moderna porque pone en el centro al sujeto que conoce y la pregunta por el método. Le siguieron los racionalistas Spinoza y Leibniz, que discutieron su idea de sustancia, y le respondieron los empiristas británicos, como el inglés Locke y el escocés Hume, que negaron las ideas innatas. Su dualismo de mente y cuerpo sigue en el centro de la filosofía de la mente y del debate sobre la inteligencia artificial.
Cómo estudiarlo y cómo usar esta página en clase
Sigue el orden del propio Descartes: el problema (un saber seguro), el método (cuatro reglas), la duda (sentidos, sueño, genio maligno), la primera verdad (el cogito) y la reconstrucción (Dios y el mundo, las tres sustancias). Un error habitual es pensar que Descartes es escéptico: duda para dejar de dudar. Otro, citar en latín el Discurso de 1637: el original está en francés, y el «cogito, ergo sum» llega con las obras latinas.
Si das clase, el caso del sueño abre un buen debate sobre si podríamos estar en una simulación, y el de las cuatro reglas sirve para aplicar el método a un problema de matemáticas o de física. El fragmento del cogito, escrito en primera persona y muy ordenado, es un buen primer comentario de la filosofía moderna.
Ejemplos resueltos paso a paso
Ejemplo 1: Sueñas que estás en clase y el sueño es tan real que no notas nada raro. ¿Qué argumento de Descartes ilustra y qué conclusión saca de él?
- Es el argumento del sueño: no hay señales seguras para distinguir la vigilia del sueño.
- Por tanto, no puedo estar seguro de que lo que percibo ahora (el aula, mi cuerpo) exista como lo veo.
- Aun así, mientras sueño o dudo, estoy pensando: eso no lo puede eliminar ningún sueño.
Solución Ilustra el argumento del sueño, que lleva a dudar de lo que percibimos; pero de esa duda Descartes saca la primera certeza: pienso, luego existo.
Ejemplo 2: Tienes que resolver un problema largo de matemáticas. Explica cómo te ayudarían las cuatro reglas del método de Descartes.
- Evidencia: no dar nada por bueno hasta tenerlo claro (comprobar los datos y lo que se pide).
- Análisis: dividir el problema en partes más sencillas.
- Síntesis: resolverlas en orden, de la más simple a la más compleja.
- Enumeración: revisar todo al final para no haberse dejado nada.
Solución Evidencia para no aceptar nada dudoso, análisis para dividirlo, síntesis para resolverlo en orden y enumeración para revisarlo todo.
Ejemplo 3: Ordena a estos filósofos del más antiguo al más reciente: a) René Descartes; b) John Stuart Mill; c) John Locke; d) Anaxímenes; e) Aristóteles.
- Busca sus fechas en la línea del tiempo: a) 1596-1650; b) 1806-1873; c) 1632-1704; d) activo hacia 545 a. C.; murió hacia 528 a. C.; e) 384-322 a. C.
- Ordénalos por el año de nacimiento (o, si no se conoce, por los años en que estaban activos). Cuidado con los años antes de Cristo: cuanto mayor es el número, más antiguo es (el 545 a. C. va antes que el 384 a. C.).
Solución Orden: d, e, a, c, b.
Los filósofos en orden Orden Filósofo Vida 1.º (d) Anaxímenes activo hacia 545 a. C.; murió hacia 528 a. C. 2.º (e) Aristóteles 384-322 a. C. 3.º (a) René Descartes 1596-1650 4.º (c) John Locke 1632-1704 5.º (b) John Stuart Mill 1806-1873
Errores frecuentes
- Llamar escéptico a Descartes: duda para encontrar una certeza, no para quedarse en la duda.
- Citar en latín el Discurso del método de 1637: allí la frase está en francés («je pense, donc je suis»); la forma latina aparece en las Segundas respuestas (1641) y, en 1644, en los Principios y en la traducción latina del Discurso.
- Confundir el racionalismo con el empirismo: Descartes confía en la razón, no en los sentidos.
- Pensar que el genio maligno es una creencia de Descartes: es una hipótesis para llevar la duda al extremo.
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Ejercicios de la filosofía de Descartes para imprimir
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En España:
En 2.º, la Historia de la Filosofía lo nombra (Real Decreto 243/2022: «Racionalismo y empirismo: René Descartes y David Hume»). En 1.º, la Filosofía estudia «las teorías del conocimiento: formas de racionalismo, empirismo», y Descartes es el ejemplo de racionalista; por eso proponemos el tema también para ese curso. Tu comunidad autónoma puede ordenarlo de otra forma: consulta la programación de tu centro.
Este tema sigue el currículo de España. En México, la filosofía se estudia en el bachillerato, en Pensamiento Filosófico y Humanidades.
Qué trabaja según el currículo
Elementos del currículo que se trabajan en este tema, con el texto literal de la norma.
Filosofía · Bachillerato, 1.º
Ver competencias, criterios y saberes · Filosofía, Bachillerato, 1.º
Saberes básicos · Filosofía, Bachillerato, 1.º
B. Conocimiento y realidad
- El problema filosófico del conocimiento y la verdad: Las teorías del conocimiento: formas de racionalismo, empirismo y otras teorías.
- La cuestión de la naturaleza última de la realidad: El problema mente-cuerpo. La filosofía de la mente y el debate en torno a la inteligencia artificial.
Fuente: RD 243/2022, enseñanzas mínimas estatales.
Historia de la Filosofía · Bachillerato, 2.º
Ver competencias, criterios y saberes · Historia de la Filosofía, Bachillerato, 2.º
Saberes básicos · Historia de la Filosofía, Bachillerato, 2.º
B. De la Edad Media a la modernidad europea
- El nacimiento de la modernidad europea. El Renacimiento. El protestantismo. La revolución científica.
- Racionalismo y empirismo: René Descartes y David Hume.
- El debate metafísico moderno. La teoría cartesiana de las sustancias. El materialismo desde Thomas Hobbes a la Ilustración.
Fuente: RD 243/2022, enseñanzas mínimas estatales.
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Fuentes (7)
- Stanford Encyclopedia of Philosophy, René Descartes (G. Hatfield): vida, obras y fechas (consulta: 15 de octubre de 2026).
- Internet Encyclopedia of Philosophy, René Descartes: La Flèche, Holanda y método (consulta: 15 de octubre de 2026).
- Stanford Encyclopedia of Philosophy, Descartes’ Epistemology: las formas del cogito y la prueba del mundo material en la sexta meditación (consulta: 16 de octubre de 2026).
- Descartes, Specimina philosophiae (1644), en Adam y Tannery, t. VI, p. 558 (facsímil en archive.org): «Ego cogito, ergo sum, sive existo» en la traducción latina del *Discurso* (consulta: 16 de octubre de 2026).
- Descartes, Secundae responsiones (1641), en Adam y Tannery, t. VII, p. 140 (facsímil en archive.org): «ego cogito, ergo sum, sive existo» (consulta: 16 de octubre de 2026).
- Descartes, Principia philosophiae (1644), I 7, en Adam y Tannery, t. VIII-1, p. 7 (facsímil en archive.org): «ego cogito, ergo sum» (consulta: 16 de octubre de 2026).
- Descartes, Discours de la méthode, edición de Adam y Tannery (t. VI, 1902), en Wikisource: las tres frases del *Discurso*: el cogito (IV), el buen sentido (I) y la segunda regla (II) (consulta: 16 de octubre de 2026).
Sigue con la Filosofía
Kant
1.º y 2.º de Bachillerato
El filósofo de la Ilustración: señaló los límites de lo que podemos conocer y fundó una ética del deber con el imperativo categórico.
Aristóteles
1.º y 2.º de Bachillerato
Discípulo de Platón que bajó las formas a las cosas: la realidad se explica por sus causas y la felicidad, por una vida virtuosa en la ciudad.
Todos los temas de Historia de la filosofía, de los presocráticos a NietzscheFilosofía de 1.º y 2.º de Bachillerato